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Tu voz como un eco que no calla1 Este amor se ha vuelto callejero, intrépido, mirón, inverosímil. Se ha vuelto bandido, vicioso, prostituto. Anda buscándote y no te encuentra. Este amor se ha dedicado a mostrar las piernas, las manos y los labios. Anda buscándote por todas partes y no te encuentra. Este amor está predestinado a perderse en la ausencia, en la burla y la borrachera, en la oscuridad y la penumbra, en todos los ojos: Este amor está sin ti. 2 Dibujo tus ojos, los miro como nunca, a lo lejos. Los oigo, me quedo. Observo tu mirada. ¿Cómo podría dibujar tu mirada? Viene desde adentro, con todo lo que tienes que decir. Dibujo tus ojos, manantial de un mundo abierto. 3 Una mezcla de son candente y brisa tibia. Un yo no sé de sinsabor y miel, de luz en la mirada y oscuridad de algunos momentos. Un ensamble perfecto de inocencia y equilibrio. Una piel blanca de recuerdos en que he sentido tu aliento tan cerca, como respirando conmigo. Un latido tan fuerte de emoción, de rabia, de angustia, de amor. Una sombra imborrable impregnada en mi piel, una caricia en el rostro del amor y el ayer. 4 Mejor me guardo las flores, están empalagadas de un amor y de pronto se te pega su miel. Y si te abrazo, quizás vengas a quedarte en uno conmigo. ¿Qué pasaría entonces? Mejor me guardo mis poemas, están empalagados de amor y de pronto se te pega su miel, se te pega su aroma. Mejor lavo mi cuerpo con agua de sal para no impregnarte de este amor que se ha quedado. Aunque lave mi cuerpo, mis poros no saben hacer otra cosa que emanar amor por ti. 5 Me persigues y resuena tu voz como un eco que no calla. Tus pasos van detrás de los míos, son iguales, son tus ojos. Me sigues. Te veo huyendo de repente, te veo triste, te veo danzando tras la muerte. Tocas mi cuello, miras mis ojos, te alejas, te quedas. Obsérvame pero no me sigas. Salta hasta mi mirada en el segundo exacto, tú sabes dónde encontrar mis ojos. 6 Están todavía tus dedos recorriendo mis mejillas. La historia se detuvo en ese instante en que mis poros se abrían al paso de tus manos. Lentamente recorriste mis labios porque los deseabas. Yo estaba serena, envuelta en tu magia, y tus manos ahora tomaban mi rostro como suyo, con los ojos cerrados. La inercia era casi inmortal. Solo existía ese momento de ternura en que tus labios se posaron sobre los míos. 7 Machucando la magia, sentada sobre una búsqueda incoherente de palabras, con el pensamiento del frustrado. En la tarima del trofeo, soñando con la nada, enterrada de cabeza, sé que no hay nada más que este presente que se va. 8 Señora, va usted entrando sin permiso. He podido pedirle que se detenga. Por su ventana, trata de predecir mis movimientos. La decencia me ha impedido parar con su interés ¡maldita decencia! Señora, vaya usted a ocuparse de su vida, está caminando tras la nada: cada instante muere. ¿En que consiste su negocio? Dar información sin obtener nada a cambio, solo por la bendita satisfacción de hacer mi vida pública. 9 No existe luna, estoy corriendo tras el crepúsculo que no llega. Mientras continúo la carrera, me quedo sin cabellos, los tengo en las manos, la desesperación se ha apoderado de mis ojos, de mis labios y mis dientes. No existe luna en la tierra. Los gusanos vienen por mí. No sé nada, Cada segundo mi mente lo recuerda. 10 El cristal amenaza mis oídos, no hay tierra. Se evapora la sustancia con la cera de una baldosa y va la baldosa a ocupar el lugar de la tierra. Rebeca se come la tierra, y vengo a quedar arrinconada, plasmando letras. Rebeca come cristal y se transforma en porcelana. 11 Oír tu voz fue un relámpago fundido en las espúreas fantasías de la imaginación. Fue la nada y el todo de la incertidumbre convertida en inverosímil realidad. Fue el recóndito sentir de lo inesperado, de aquello que te deja sin palabras. Károl Lázaro 16/05/2004 12:14 |
"Si quieres ser escritor, escribe". Epicteto
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