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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Versos clásicos. 01/02/2007El incendio de un sueñoLa vieja Biblioteca Pública de Los Ángeles ha sido destruida por las llamas. aquella biblioteca del centro. con ella se fue gran parte de mi juventud. estaba sentado en uno de aquellos bancos "claro", contesté pero, al darme cuenta de que yo no era yo era un lector muy pronto lo que me fastidiaba descubrí dos entretanto vivía en una cabaña de contrachapado mi principal problema eran La vieja Biblioteca Pública de Los Ángeles bueno, yo no era realmente un siempre esperaba que la bibliotecaria pero aquellos estantes contenían también solía sacar y devolver maravilloso lugar
James Thurber algunos no me Upton Sinclair me llegaba pero tales juicios provenían mas La vieja Biblioteca Pública de Los Ángeles y cuando abrí el le dije a mi EL OFICIAL PRUSIANO EL ATREVIDO MUCHACHO DEL TRAPECIO TENER Y NO TENER NO PUEDES RETORNAR A TU HOGAR.
Charles Bukowski
Todo asustaAsusta que la flor se pase pronto. Poemas del suburbio, Gloria Fuertes 01/01/2007Lesbia la más hermosa de las mujeresMuchos encuentran a Quintia hermosa; para mí es blanca, alta y espigada. Admito que posee cada uno de estos atractivos, pero no todo eso sea ser hermosa, lo niego; pues no hay ningún encanto, ninguna pizca de gracia en un cuerpo tan grande. Lesbia sí que es hermosa, pues no solamente es la más hermosa en todo, sino también es la única que robó todos los encantos de Venus. Cayo Valerio Catulo02/12/2006De cómo Nuestra Señora y San José fueron de Nazaret a Belén, y cómo llegaron al portalejo donde la Virgen parió a su hijoIba María, la muy delicada, a pie, con sus grávidas santas entrañas, subiendo las ásperas, altas montañas, por no fatigar la asnilla cansada. Contempla, cristiano, la Reina preñada, cuan iba propicia del parto del Rey; y el viejo tras ella con un flaco buey para el tributo y dispensa gastada. Llegaron los pobres a la ciudad: ¡Oh, Madre preciosa de Dios verdadero! ¿Y cómo no visteis, oh, ciegos pintores, Andando confusos buscando el hostal, Estaba la Virgen asaz encogida Juan de Padilla Burrito sabaneroCon mi burrito sabanero Villancico Letrilla de la Virgen María esperando la NavidadCuando venga, ay, yo no sé Gerardo Diego 01/11/2006CelosAl saber la verdad de tu perjurio, Dormías inocente como un ángel, Me aproximé a tu lecho, y de repente Y en vez de estrangularte, con mis besos Francisco Villaespesa 01/10/2006AbismosDios puso en los abismos del espacio Luis Muñoz Rivera 01/09/2006El llanto es nuestroEspañoles: León Felipe 01/07/2006PoemaQuien dice que la ausencia causa olvido Aviva la memoria su sentido; No sanan las heridas en él dadas, Que si uno está con muchas cuchilladas, Juan Boscán 01/06/2006El vampiroTú que, como una cuchillada; Charles Baudelaire 01/05/2006LenoreAmaneció Lenore al par del alba carmesí, La emperatriz y el rey, Y aquí y allá y en todas partes, Corría rápidamente mirando hombre por hombre Su madre la acariciaba con dulzura, "¡Ayuda, Cielos, ayúdenla! "¡Ayuda, Cielos, ayuda! Quien conoce al Padre "¿Qué pasaría si la falsa fe del traidor falló, "¡Oh madre, oh madre! ¡Lo ido, ido está, "Ayuda, Cielos, ayuda, y no la abandonen "¿Madre mía, qué es la felicidad? Esta pena quebraba el pecho de Lenore, ¡Pero se escuchan unos ruidos y el trote "¡Hola, hola! Destraben la puerta; "Hasta la mortal medianoche no descansamos, "A través de las zarzas de espinos déjalos suspirar, "¡Qué! cabalgar cien millas esta noche, "¡Oh! ¿Dónde está el cuarto, querido Guillermo, Aquí a la derecha y allá a la izquierda, En la fresca y suave brisa que flotaba alrededor "Desenterraste tu cadáver en la medianoche oscura, ¡Pasan a la derecha, pasan a la izquierda, ¡Mira, mira, mira! en el árbol del patíbulo, mientras bailan rodando alocadamente, arriba y abajo, al resplandor lunar, un grupo volátil, semiperdidos: "¡Jo, jo! loca multitud, vengan aquí, y únanse al comienzo de mi veloz carrera; Vengan, báilenme una danza, oh bailarines, mientras nos encerramos en los tablones del lecho nupcial". ¡Cómo corre la luna allá en lo alto, "¡Corcel, corcel! apura la marcha, Y rápidamente hacia una puerta de hierro, ¡Pero mira, mira! en un parpadear, Fuerte relinchó el caballo mientras se hundía, La tropa del cementerio -un grupo fantasmagórico- Gottfried August Bürger 02/04/2006Muerte en fugaLeche negra de la madrugada la bebemos de tarde Paul Celan 02/03/2006MedianocheSe ha callado la idea turbadora
Es la noche una cinta de estrellas
Mis pequeñas palomas se salen
Un temblor indeciso de trópico
¡Cómo siento que estoy en tu carne
Se han unido, mi amor, se han unido
¡Cómo muero las últimas millas Julia de Burgos
04/02/2006Marcha triunfal¡Ya viene el cortejo!
Rubén Darío 05/01/2006Invitación al vómitoCúbrete el rostro Cúbrete el rostro Oliverio Girondo 03/12/2005Jesús, el dulce, viene...Jesús, el dulce, viene... Juan Ramón Jiménez 02/11/2005El amor¿Por qué, Amor, cuando expiro desarmado,
Ignacio Ramírez 02/11/2005 17:24 Permalink. Tema: Versos clásicos 02/10/2005Te quieroTe lo he dicho con el viento, jugueteando como animalillo en la arena o iracundo como órgano impetuoso; Te lo he dicho con el sol, que dora desnudos cuerpos juveniles y sonríe en todas las cosas inocentes; Te lo he dicho con las nubes, frentes melancólicas que sostienen el cielo, tristezas fugitivas; Te lo he dicho con las plantas, leves criaturas transparentes que se cubren de rubor repentino; Te lo he dicho con el agua, vida luminosa que vela un fondo de sombra; te lo he dicho con el miedo, te lo he dicho con la alegría, con el hastío, con las terribles palabras. Pero así no me basta: más allá de la vida, quiero decírtelo con la muerte; más allá del amor, quiero decírtelo con el olvido. Luis Cernuda 02/10/2005 11:08 Permalink. Tema: Versos clásicos 02/09/2005Nanas de la cebollaLa cebolla es escarcha cerrada y pobre. Escarcha de tus días y de mis noches. Hambre y cebolla, hielo negro y escarcha grande y redonda. En la cuna del hambre mi niño estaba. Con sangre de cebolla se amamantaba. Pero tu sangre, escarchada de azúcar, cebolla y hambre. Una mujer morena resuelta en luna se derrama hilo a hilo sobre la cuna. Ríete, niño que te traigo la luna cuando es preciso. Alondra de mi casa, ríete mucho. Es tu risa en tus ojos la luz del mundo. Ríete tanto que mi alma al oírte bata el espacio. Tu risa me hace libre, me pone alas. Soledades me quita, cárcel me arranca. Boca que vuela, corazón que en tus labios relampaguea. Es tu risa la espada más victoriosa, vencedor de las flores y las alondras. Rival del sol. Porvenir de mis huesos y de ni amor. La carne aleteante, súbito el párpado, el vivir como nunca coloreado. ¡Cuántos jilguero se remonta, aletea, desde tu cuerpo! Desperté de ser niño: nunca despiertes. Triste llevo la boca: ríete siempre. Siempre en la cuna, defendiendo la risa pluma por pluma. Ser de vuelo tan lato, tan extendido, que tu carne es le cielo recién nacido. ¡Si yo pudiera remontarme al origen de tu carrera! Al octavo mes ríes con cinco azahares. Con cinco diminutas ferocidades. Con cinco dientes como cinco jazmines adolescentes. Frontera de los besos serán mañana, cuando en la dentadura sientas un arma. Sientas un fuego correr dientes abajo buscando el centro. Vuela niño en la doble luna del pecho: él, triste de cebolla, tú, satisfecho. No te derrumbes. No sepas lo que pasa ni lo que ocurre. Miguel Hernández 02/09/2005 09:19 Permalink. Tema: Versos clásicos 31/07/2005Y entonces nosotros, los vilesY entonces nosotros, los viles que amábamos la noche murmurante, las casas, los senderos del río, las sucias luces rojas de esos lugares, el dolor silencioso y mitigado -arrancamos la mano de la viva cadena y callamos, más el corazón sobresaltó nuestra sangre, terminó la dulzura, se acabó el abandono en el sendero del río- ya no siervos, supimos estar solos y vivos. Cesare Pavese 31/07/2005 12:50 Permalink. Tema: Versos clásicos 02/07/2005Palabras para JuliaTú no puedes volver atrás porque la vida ya te empuja como un aullido interminable. Hija mía, es mejor vivir con la alegría de los hombres, que llorar ante el muro ciego. Te sentirás acorralada, te sentirás perdida o sola, tal vez querrás no haber nacido. Yo sé muy bien que te dirán que la vida no tiene objeto, que es un asunto desgraciado. Entonces siempre acuérdate de lo que un día yo escribí pensando en ti como ahora pienso. Un hombre solo, una mujer así tomados, de uno en uno, son como polvo, no son nada. Pero yo cuando te hablo a ti, cuando te escribo estas palabras, pienso también en otros hombres. Tu destino está en los demás, tu futuro es tu propia vida, tu dignidad es la de todos. Otros esperan que resistas, que les ayude tu alegría, tu canción entre sus canciones. Entonces siempre acuérdate de lo que un día yo escribí pensando en ti como ahora pienso. Nunca te entregues ni te apartes junto al camino, nunca digas no puedo más y aquí me quedo. La vida es bella, tú verás como a pesar de los pesares tendrás amor, tendrás amigos. Por lo demás no hay elección y este mundo tal como es será todo tu patrimonio. Perdóname, no sé decirte nada más, pero tú comprende que yo aún estoy en el camino. Y siempre, siempre acuérdate de lo que un día yo escribí pensando en ti como ahora pienso. José A. Goytisolo 02/07/2005 11:38 Permalink. Tema: Versos clásicos 01/06/2005No decía palabrasNo decía palabras, acercaba tan sólo un cuerpo interrogante, porque ignoraba que el deseo es una pregunta cuya respuesta no existe, una hoja cuya rama no existe, un mundo cuyo cielo no existe. La angustia se abre paso entre los huesos, remonta por las venas hasta abrirse en la piel, surtidores de sueño hechos carne en interrogación vuelta a las nubes. Un roce al paso, una mirada fugaz entre las sombras, bastan para que el cuerpo se abra en dos, ávido de recibir en sí mismo otro cuerpo que sueñe; mitad y mitad, sueño y sueño, carne y carne; iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo. Aunque sólo sea una esperanza, porque el deseo es pregunta cuya respuesta nadie sabe. Luis Cernuda 01/06/2005 10:06 Permalink. Tema: Versos clásicos 01/05/2005Mi olor a tiToda mi ropa huele a cuando estabas. Sería al abrazarte -no lo entiendo- o que estuviste cerca y se quedó prendido. Si arrimo mi nariz al hombro o a la manga, te respiro. Al ponerme la chaqueta, en la solapa, y en el cuello de un jersey que no abriga. Aroma de placer, de feromonas, de recostarme en ti mientras dormías. Por mucho que la lave, mi ropa lo conserva: es un perfume dulce que me alivia como vestir mi carne con tu piel. Y está durando más que mi recuerdo. Tu rostro en mi memoria se disipa, casi puedo decir que he olvidado tu cuerpo y sigo respirándote en las prendas que, al tiempo que me visten, te desnudan. Pero la ropa es mía. De tanto olerte en mí, tu olor es mío. Tu olor era mi olor desde el principio, fue siempre de mi cuerpo, no del tuyo, de un cuerpo que lo tengo a todas horas para quererlo entero como jamás te quise y olerlo de los pies a la cabeza. Es el olor de todas mis edades, del niño absorto y puro, del claro adolescente eléctrico y espeso, de un joven con insomnio que soñaba fantasmas del amor, y es también el olor que al transpirar mis sueños dejaron en las sábanas. Quién sabe tú a qué aspiras sin este efluvio mío, sin mi esencial fragancia. Estando en compañía, serás siempre la ausente igual que si te fueras o no hubieras llegado. Pues no olerás a nada, no dejarás recuerdo ni podrás despertar auténtico deseo ni embalsamar las yemas de los dedos que un día te acaricien con un perfume físico y concreto. Serás para el olfato de los otros como un espejo para los vampiros. Y yo atesoraré con más fe que codicia este perfume dulce de mi cuerpo que descubrí contigo. Si quieres existir, respíralo de nuevo. Leopoldo Alas 01/05/2005 11:11 Permalink. Tema: Versos clásicos 01/04/2005Pulso de amorIba convaleciente de una herida de amor en el costado; iba casi inconsciente cuando te vi a mi lado y hasta el pulso por ti se me ha parado... Buscaba mi cintura un brazo que de noche la ciñera, ansiaba con locura, un labio que se uniera a mi boca cansada por la espera... Buscaba un hombro amigo en dónde reposar la madrugada y un tibio olor a trigo, una mano apretada y el divino calor de una mirada. Estaba tan vacía, tan harta de soñar y tan sin sueño, tan lejana y tan fría, tan libre y tan sin dueño, que tan sólo morir era mi empeño... Por lo cual, asombrada, me quedé contemplando al mediodía tu figura delgada, tu süave armonía y tu casi perfecta geometría. Alegres nos miramos en la tarde morada de violetas y después caminamos por plazas recoletas salpicadas de rejas y macetas. Y de noche temblando, perdida entre la niebla de tu viento, me bebí suspirando la menta de tu aliento, en un beso apretado, dulce y lento... ¡Qué espesa la saliva!... ¡Qué lejano el rüido de la calle!... Y el labio cómo iba -mariposa en el valle de la espalda- ...buscando el fino talle... Se desbocó en mi frente el pulso como un perro malherido y paralelamente, te sentí, en un gemido, doblarte en mi garganta sin rüido. Y después... la almohada, pesarosa del rizo y la postura y la sábana helada, -mortaja de blancura- plisándose sin voz a mi cintura. Rafael de León 01/04/2005 09:00 Permalink. Tema: Versos clásicos 03/03/2005La noche de perversiónEl caracol del ansia, ansiosamente se adhirió a las pupilas, y una especie de muerte a latigazos creó lo inesperado. A pausas de veneno, la desdichada flor de la miseria nos penetró en el alma, dulcemente, con esa lenta furia de quien sabe lo que hace. Flor de la perversión, noche perfecta, tantas veces deseable maravilla y tormenta. Noche de una piedad que helaba nuestros labios. Noche de a ciencia cierta saber por qué se ama. Noche de ahogarme siempre en tu ola de miedo. Noche de ahogarte siempre en mi sordo desvelo. Noche de una lujuria de torpes niños locos. Noche de asesinatos y sólo suave sangre. Noche de uñas y dientes, mentes de calorfrío. Noches de no oír nada y ser todo, imperfectos. Hermosa y santa noche de crueles bestezuelas. Y el caracol del ansia, obsesionante, mataba las pupilas, y mil odiosas muertes a golpes de milagro crearon lo más sagrado. Fue una noche de espanto, la noche de los diablos. Noche de corazones pobres y enloquecidos, de espinas en los dedos y agua hirviendo en los labios. Noche de fango y miel, de alcohol y de belleza, de sudor como llanto y llanto como espejos. Noche de ser dos frutos en su plena amargura: frutos que, estremecidos, se exprimían a sí mismos. Yo no recuerdo, amada, en qué instante de fuego la noche fue muriendo en tus brazos de oro. La tibia sombra huyó de tu aplastado pecho, y eras una guitarra bellamente marchita. Los cuchillos de frío segaron las penumbras Y en tu vientre de plata se hizo la luz del alba. Efraín Huerta 03/03/2005 11:44 Permalink. Tema: Versos clásicos 03/02/2005El quererEn tu boca roja y fresca beso, y mi sed no se apaga, que en cada beso quisiera beber entera tu alma. Me he enamorado de ti y es enfermedad tan mala, que ni la muerte la cura, ¡bien lo saben los que aman! Loco me pongo si escucho el ruido de tu charla, y el contacto de tu mano me da la vida y me mata. Yo quisiera ser el aire que toda entera te abraza, yo quisiera ser la sangre que corre por tus entrañas. Son las líneas de tu cuerpo el modelo de mis ansias, el camino de mis besos y el imán de mis miradas. Siento al ceñir tu cintura una duda que me mata que quisiera en un abrazo todo tu cuerpo y tu alma. Estoy enfermo de tí, de curar no hay esperanza, que en la sed de este amor loco tu eres mi sed y mi agua. Maldita sea la hora en que contemplé tu cara, en que vi tus ojos negros y besé tus labios grana. Maldita sea la sed y maldita sea el agua, maldito sea el veneno que envenena y que no mata. En tu boca roja y fresca beso, y mi sed no se apaga, que en cada beso quisiera beber entera tu alma. Manuel Machado 03/02/2005 10:19 Permalink. Tema: Versos clásicos 04/01/2005CariciasMadre, madre, tu me besas, pero yo te beso mas. Como el agua en los cristales, caen mis besos en tu faz. Te he besado tanto, tanto que de mi cubierta estas y el enjambre de mis besos no te deja ni mirar. Si la abeja se entra al lirio, no se siente su aletear: Cuando tu, a tu hijito escondes no se le oye el respirar. Yo te miro, yo te miro sin cansarme de mirar, y que lindo niño veo a tus ojos asomar. El estanque copia todo lo que tu mirando estás; Pero tu en los ojos copias a tu niño y nada más. Los ojitos que me diste yo los tengo que gastar en seguirte por los valles, por el cielo y por el mar. Gabriela Mistral 04/01/2005 21:37 Permalink. Tema: Versos clásicos 04/12/2004Navidad en el Hudson¡Esa esponja gris! Ese marinero recién degollado. Ese río grande. Esa brisa de límites oscuros. Ese filo, amor, ese filo. Estaban los cuatro marineros luchando con el mundo. con el mundo de aristas que ven todos los ojos, con el mundo que no se puede recorrer sin caballos. Estaban uno, cien, mil marineros luchando con el mundo de las agudas velocidades, sin enterarse de que el mundo estaba solo por el cielo. El mundo solo por el cielo solo. Son las colinas de martillos y el triunfo de la hierba espesa. Son los vivísimos hormigueros y las monedas en el fango. El mundo solo por el cielo solo y el aire a la salida de todas las aldeas. Cantaba la lombriz el terror de la rueda y el marinero degollado cantaba al oso de agua que lo había de estrechar; y todos cantaban aleluya, aleluya. Cielo desierto. Es lo mismo, ¡lo mismo!, aleluya. He pasado toda la noche en los andamios de los arrabales dejándome la sangre por la escayola de los proyectos, ayudando a los marineros a recoger las velas desgarradas. Y estoy con las manos vacías en el rumor de la desembocadura. No importa que cada minuto un niño nuevo agite sus ramitos de venas, ni que el parto de la víbora, desatado bajo las ramas, calme la sed de sangre de los que miran el desnudo. Lo que importa es esto: hueco. Mundo solo. Desembocadura. Alba no. Fábula inerte. Sólo esto: desembocadura. ¡Oh esponja mía gris! ¡Oh cuello mío recién degollado! ¡Oh río grande mío! ¡Oh brisa mía de límites que no son míos! ¡Oh filo de mi amor, oh hiriente filo! * New York, 27 de diciembre de 1929 Federico García Lorca 04/12/2004 11:57 Permalink. Tema: Versos clásicos 21/11/2004Tú, que hieresArrebatadamente te persigo. Arrebatadamente, desgarrando mi soledad mortal, te voy llamando a golpes de silencio. Ven, te digo como un muerto furioso. Ven. Conmigo has de morir. Contigo estoy creando mi eternidad. (De qué. De quién). De cuando arrebatadamente esté contigo. Y sigo, muerto, en pie. Pero te llamo a golpes de agonía. Ven. No quieres. Y sigo, muerto, en pie. Pero te amo a besos de ansiedad y de agonía. No quieres. Tú, que vives. Tú, que hieres arrebatadamente el ansia mía. Blas de Otero 21/11/2004 20:32 Permalink. Tema: Versos clásicos 09/11/2004El perro y el gatoLa Señora Política tenía un Perrillo faldero, y un gato zalamero, a los que acariciaba todo el día. Por razones que ignoro hasta la fecha, cambia de domicilio y busca en el exilio una senda de luz menos estrecha. Al compañero Gato dijo el Perro antes de la partida: -Nuestra suerte está unida a la que tenga el ama en el destierro. El Gato le contesta: -Yo no puedo seguirla, caro amigo, porque en verdad te digo que soy fiel a la Casa. Aquí me quedo. El mismo cuento exactamente pasa en cuestiones morales donde hay Perros leales y Gatos que se quedan en su casa. ¿Cambia Doña Política de puesto? El Perro no la deja y con ella se aleja; pero el Gato es leal al Presupuesto. León Sigüenza 09/11/2004 20:30 Permalink. Tema: Versos clásicos 29/10/2004Estaba la pájara pintaEstaba la pájara pinta sentada en el verde limón; está la campánula blanca mirando la cara del sol. La nube recoge en su juego soldados, castillo y dragón; el agua, en su cauce de berros, tres lirios y un pez de color. De anís las cabriolas del aire de plumas su vivo listón; les digo que el aire del mundo jamás fue tan buen bailador. Me da la calandria su pico, su rama me ofrece el gorrión, en lunes tan nuevo y tan fino, ¿de qué servirá el reloj? Abejas con sueños de azúcar ya buscan un campo de olor; hormigas de rudas faenas va salen de cada terrón. Carmiña Y Carmela en su risa que es risa de-siempre-las-dos: Carmela y Carmiña en su canto alzado de su corazón. Invierno nos habla, sin lluvias, por mil semillitas de -amor: verano se ha puesto en las hojas a ser más alegre que yo. La oveja descubre retoños que casi le piden perdón; la oveja ha olvidado su casa, la casa del joven pastor. Oíd la campana que dice: ¡no habrá, esta mañana lección! Oíd a la pájara pinta cantando en el verde limón. Claudia Lars 29/10/2004 18:14 Permalink. Tema: Versos clásicos 16/10/2004A San MiguelNo que el Señor Luis de Moscoso En San Miguel de la Frontera, Entre los pueblos cave un foso, Y haga sólo, del nuevo tan afanoso, Gente guerrera. Ha ido rescripto real por todo Lugar -hasta ambos virreinatos, Para que los Mestra den modo De que el ganado de sus hatos Venga a romper todo mal ocio, Al intercambio y al negocio A San Miguel de la Frontera. Plazuelas, calles, solas antes, Todo lo llenan los feriantes, Y todo atrae sus miradas: En sus jaulas doradas. Los colorines; Desde un jardín de cal y canto, Sobre la parra de jazmines, Raucisono da su canto, El pavo real que la esponjada Cauda, a la luz, como áureos tules-, Abre, flabel de los azules Ojos de Argos constelada. Todo lo ven los forasteros. Llenan los patios y apeaderos Los añileros, Los especieros, Los ganaderos, Y los mineros, Y en medio al corro ganancieros, Los marimberos. Un remanso, de gentes en la corriente Han hecho los maceros que llevan banderolas: -!El Alcalde Mayor y la Alcaldesa! Ella contrata con los frailes bulas; Ella contrata Cristos de yeso y pitos de Esquipulas Y paga con monedas españolas y con tejos de plata. El habla gentilhombre con los guayaquileños, Los chipanecos, Los quetzaltecos, Y oaxaqueños. Y encomian los señores la fiesta proque vino Un filipino, Y un rico ameca De Ameca-Ameca. Causan otros remansos como extienden las manos, O pidiendo limosnas o vendiendo rosarios, Los franciscanos, Dominicanos Y mercenarios. La plazuela del teatro en aquél tiempo era Liza y empalizada para desafiados; Vienen a combatirse desde tierras lejanas Los bisoños y zurdos con sables de madera; Los hidalgos y avezada Con espadas toledanas. No es lo de menos de la fiesta El tiangue, en el momento En que le prestan lucimiento Bien los señores de la Mesta, O el hacendado henequenero, Cochinillero, o añilero... Llegan a ver éstos y otros, Y hacen en fin cosa de risa, Cómo en la plaza, cuatro potros Descuartizaban al cuatrero Ladrón Ceniza. Antes los perdidosos y malos negociantes Al volver a su tierra, viendo el arcángel fiel, Que abría sobre el templo sus alas rutilantes, esde un alto recodo del camino, decía, antes: De San Miguel, Sólo El. Ahora, al sol temprano quer las techumbres dora, Cuando los ojos yertos vuelve al arcángel fiel, Del pórtico del templo que derribara otrora El rayo -el feriante maltrecho, dice ahora: -De San Miguel Ni Él. Que pase breve tiempo y al lado de su esposa, Tendrá él mismo un recuerdo dulce, sereno y tierno, Al oír por la tarde bajo el dintel paterno; A sus hijos que exaltan a la ciudad famosa: Sexta, mayesta, Martín de la Cuesta, Dijo mi padre Que pícara en ésta: -A comer pan con miel A la puerta de San Miguel! Francisco Gavidia 16/10/2004 16:11 Permalink. Tema: Versos clásicos 03/10/2004Agua sexualRodando a goterones solos, a gotas como dientes, a espesos goterones de mermelada y sangre, rodando a goterones, cae el agua, como una espada en gotas, como un desgarrador río de vidrio, cae mordiendo, golpeando el eje de la simetría, pegando en las costuras del alma, rompiendo cosas abandonadas, empapando lo oscuro. Solamente es un soplo, mas húmedo que el llanto, un liquido, un sudor, un aceite sin nombre, sin movimiento agudo, haciéndose, espesándose, cae el agua, a goterones lentos, hacia su mar, hacia su seco océano hacia su ola sin agua. Veo el verano extenso, y un estertor saliendo de un granero bodegas, cigarras, poblaciones, estímulos, habitaciones, niñas durmiendo con las manos en el corazón, soñando con bandidos, con incendios, veo barcos, veo árboles de médula, erizados como gatos rabiosos, veo sangre, puñales y piernas de mujer, y pelos de hombre, veo camas, veo corredores donde grita una virgen, veo frazadas y órganos y hoteles. Veo los sueños sigilosos, admito los postreros días, y también los orígenes, y también los recuerdos, como un párpado atrozmente levantado a la fuerza estoy mirándo. Y entonces hay este sonido: Un ruido rojo de huesos, un pegarse de carne, y piernas amarillas como espigas juntándose. Yo escucho entre el disparo de los besos, escucho, sacudido entre respiraciones y sollozos. Estoy mirando, oyendo, con la mitad del alma en el mar y la mitad del alma en la tierra, y con las dos mitades del alma miro al mundo. Y aunque cierre los ojos y me cubra el corazón enteramente veo caer un agua sorda, a goterones sordos. Es como un huracán de gelatina, como una catarata de espumas y medusas. Veo correr un arco de iris turbio. Veo pasar sus aguas a través de los huesos. Pablo Neruda 03/10/2004 10:14 Permalink. Tema: Versos clásicos 25/09/2004No es que muera de amorNo es que muera de amor, muero de ti. Muero de ti, amor, de amor de ti, de urgencia mía de mi piel de ti, de mi alma de ti y de mi boca y del insoportable que yo soy sin ti. Muero de ti y de mi, muero de ambos, de nosotros, de ese, desgarrado, partido, me muero, te muero, lo morimos. Morimos en mi cuarto en que estoy solo, en mi cama en que faltas, en la calle donde mi brazo va vacío, en el cine y los parques, los tranvías, los lugares donde mi hombro acostumbra tu cabeza y mi mano tu mano y todo yo te sé como yo mismo. Morimos en el sitio que le he prestado al aire para que estés fuera de mí, y en el lugar en que el aire se acaba cuando te echo mi piel encima y nos conocemos en nosotros, separados del mundo, dichosa, penetrada, y cierto , interminable. Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos entre los dos, ahora, separados, del uno al otro, diariamente, cayéndonos en múltiples estatuas, en gestos que no vemos, en nuestras manos que nos necesitan. Nos morimos, amor, muero en tu vientre que no muerdo ni beso, en tus muslos dulcísimos y vivos, en tu carne sin fin, muero de máscaras, de triángulos obscuros e incesantes. Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo, de nuestra muerte ,amor, muero, morimos. En el pozo de amor a todas horas, Inconsolable, a gritos, dentro de mi, quiero decir, te llamo, te llaman los que nacen, los que vienen de atrás, de ti, los que a ti llegan. Nos morimos, amor, y nada hacemos sino morirnos más, hora tras hora, y escribirnos y hablarnos y morirnos. Jaime Sabines 25/09/2004 11:40 Permalink. Tema: Versos clásicos 15/09/2004Rima IVNo digáis que agotado su tesoro, de asuntos falta, enmudeció la lira: Podrá no haber poetas; pero siempre habrá poesía. Mientras las ondas de la luz al beso palpiten encendidas; mientras el sol las desgarradas nubes de fuego y oro vista; mientras el aire en su regazo lleve perfumes y armonías; mientras haya en el mundo primavera, habrá poesía. Mientras la ciencia a descubrir no alcance las fuentes de la vida, Y en el mar o en el cielo haya un abismo que al cálculo resista; mientras la humanidad siempre avanzando, no sepa a dó camina; mientras haya un misterio para el hombre, habrá poesía. Mientras sintamos que se alegra el alma sin que los labios rían; mientras se llora sin que el llanto acuda a nublar la pupila; mientras el corazón y la cabeza batallando prosigan; mientras haya esperanzas y recuerdos, habrá poesía. Mientras haya unos ojos que reflejen los ojos que los miran; mientras responda el labio suspirando al labio que suspira; mientras sentirse puedan en un beso dos almas confundidas; mientras exista una mujer hermosa, habrá poesía. Gustavo A. Bécquer 15/09/2004 21:30 Permalink. Tema: Versos clásicos 01/09/2004Mi pluma no es para el amoMi pluma no es para el amo. Otros le canten endechas, otros le brinden halagos. No le busco ni le temo; no le quiero ni le canto. Mi pluma que se da entera en una entrega de trazos Por describir una aurora, por dibujar un ocaso, por llegara lo mas hondo y elevarse a lo mas alto, ese trocito de acero que ríe o llora en mi mano, no se humilla ni se vende. Mi pluma no es para el amo. Matilde Alba Swann 01/09/2004 21:41 Permalink. Tema: Versos clásicos 14/08/2004Hasta luegoI La mariposa boreal se acerca y el candor Y gira sobre su eje geológico con un halo Antes que la flor helicóptera que seguimos con los ojos En la dirección del apacible perfume sin capa Se caiga de su carácter La sangre de la montaña brota inagotable A causa de sus flores y sus olvidos Bajo la calma mirada del viento Qué altura me dais para el veraneo del cráneo Os desafío a todos os desafío El pájaro pondrá su huevo sobre el porvenir Gritando Tanto peor Os traigo los recuerdos de Altazor Que jugaba con las golondrinas y los cementerios Los molinos las tardes y las tumbas como bolsillos del mar Os traigo un saludo de Altazor Que se fue de su carne al viento estupefacto Hasta luego señores Hasta luego árboles y piedras II Cierra el panorama de los ojos en su tallo Con su cielo y las palomas continuadas Cierra el lago de la boca Y la prisión de risas bajo el agua del sueño precioso Cierra el piano de palabras amadas por los siglos Y el jardín sensible de los cabellos Las proyecciones del calor interno El dolor que busca las fronteras del corazón Cierra la colina de las orejas Con todo su oro y sus piedras de milagro Robadas en el cofre de los poetas enamorados Que eran como olas despedidas por la muerte Cierra los arroyos de los sueños Y la luz de la frente en árboles químicamente puros Cierra el panorama envidriado de los ojos III Vendedor de luces conocidas como el sonido de los tambores Bajad los rebaños de los pastales celestes Venid aquí con la mordida estrella Venid a acariciar estas pequeñas miradas en círculo junto al fuego Las miradas recién nacidas Las miradas en pañales de lana y de amor Más hermosas que los ríos de la ternura Más hermosas que los cabellos de la lluvia y el mundo caliente de la luz Más hermosas que la fatiga necesaria a las caricias Inconfesables de las alondras en la atmósfera IV Aquí los mirajes de los dromedarios afables Aquí la catarata cerrada multiplica los valores De la fuerza irremediable como su tiempo Su elocuencia detiene a los enamorados Las miradas en hilo y los vasos comunicantes de los corazones llenos Bebamos las llamaradas de aventura como el agua ardiente del huracán Aquí el horno de la aurora Y algunas migas de nubes después de la fiesta de los pájaros glotones Aquí la noche que ata a los amantes Todo esto y luego la pesadez enterrada de la edad En los hermosos paseos arqueológicos Que tienen tanto orgullo como si se bañara un caballo Aquí para la desconocida semejante a la estatua El pescado que vive de lágrimas del pescado en rehén La flor de la memoria encerrando sus abejas Y los lingotes de la borrasca V A los ladrones los oscuros ladrones En el acuario de los ojos Donde ella duerme sin el menor presentimiento Las emisiones llegan al coral de su corazón Se despierta y va a llorar Yo coloco en mi oreja el dulce caracol Para oír los gritos de las náufragos antiguos Tan cruelmente amarrados El iceberg sereno como un emperador Sigue su destino Obedece ciegamente a las líneas de su mano Os lo advertí hasta el cansancio Cuando se viaja en busca de la niña América Se juega a los náufragos y se atrae el abismo Pero no tengan miedo Pronto uno se acostumbra y hasta se siente cierta ebriedad Y se pasa el tiempo Mostrando sus dientes de leche a las perlas del juicio Que preparan el Juicio Final VI La margarita es un armario de probables sonidos Lleno de dulzuras para los insectos Y las abejas de la memoria que cambian de hemisferio Las noches pasan mirando las serpientes del horizonte Y los barcos linternas desoladas Que buscan en el olvido una ola más consciente Para decirle su canción Las cortinas de la camelia distante Se apartan y he ahí la luz en vértigo creciente La luz que hace pensar en los labios Hinchados por el calor y por la altura VII Vagabundaje de los ríos Qué envidia me dais en todo tiempo Un caso de fuerza mayor Impide a las olas rodar Es triste para los ahogados Que no lo supieron en su noche idolatrada El Rin es un turista Visitante de viejos castillos Gira gira tu agua cinematográfica Mojada de miradas tan bellas que se hacen oír como voces Gira gira tu Loreley en su canción hipnotizada El ruiseñor está amarrado por sus cantos Al árbol de su gusto exquisito Mientras dice sus amarguras de noche Tu sonrisa marítima y templada Abre la puerta A las libélulas de tu dulzura íntima A tus voces de Rin hipnotizado y Loreley VIII En un se diría tal vez En estatua de silencio ofrecido a sus cielos En largos fríos que bajan por el horizonte En piedra de olvidos Que se me cae encima y se evapora Como paisaje de cisnes instantáneos Letanías que atan el tiempo a ciertos árboles Y a los senos de la primera víctima Ventana de olores marinos Así en caída de ojos y manos Así en tradición de castillos angustiados Y ríos devorados por la noche Así Vicente Huidobro 14/08/2004 15:18 Permalink. Tema: Versos clásicos 31/07/2004DécimasI Yo soy flor que se marchita al sol de la adversidad, el arbolito en mitad de la llanura infinita. La paloma pobrecita que arrastran los aquilones, entre oscuros nubarrones de tempestades airadas, soy la barca abandonada en el mar de las pasiones. II Soy el ave que al bajar de los aires fatigada, no tiene ni una enramada ni un árbol en que anidar. Y si vuelve a levantar las tristes alas del suelo, encuentra nublado el cielo y dehecha la tormenta, y el pájaro se lamenta y vuelve a tender su vuelo. III Yo soy un gaucho cantor de renombradas virtudes, que tan solo ingratitudes ha recibido en su amor. Soy el pobre payador velay, si sabré penar con mis negras amarguras, la pampa con sus llanuras con sus abismos la mar. IV Yo no canto por llamar la atención que no merezco, yo canto porque padezco penas que quiero olvidar. Que tan solo con cantar se va al viento nuestra pena, y yo tengo el alma llena de pesares y amarguras, más que en la pampa hay anchura más que en el mar hay arena. V Por eso, ¡oh linda mujer! maldigo mi negra estrella, al contemplarte tan bella sin que te pueda querer. Porque todo hombre ha de ser generoso hasta morir, y no debe permitir a una mujer que lo quiera, para que después se muera al verlo tanto sufrir. VI ¡Adiós, primorosa flor! adiós, lucero invariable, solamente comparable a la estrella de mi amor. Cuando sientas un dolor parecido al que yo siento, Dios quiera que tu lamento no sucumba en la ignorancia, y atraviese la distancia ¡sobre las olas del viento! Almafuerte 31/07/2004 12:06 Permalink. Tema: Versos clásicos 14/07/2004Rostro de vosTengo una soledad tan concurrida tan llena de nostalgias y de rostros de vos de adioses hace tiempo y besos bienvenidos de primeras de cambio y de último vagón. Tengo una soledad tan concurrida que puedo organizarla como una procesión por colores tamaños y promesas por época por tacto y por sabor. Sin un temblor de más, me abrazo a tus ausencias que asisten y me asisten con mi rostro de vos. Estoy lleno de sombras de noches y deseos de risas y de alguna maldición mis huéspedes concurren, concurren como sueños con sus rencores nuevos su falta de candor. Yo les pongo una escoba tras la puerta porque quiero estar solo con mi rostro de vos. Pero el rostro de vos mira a otra parte con sus ojos de amor que ya no aman como víveres que buscan a su hambre miran y miran y apagan la jornada. Las paredes se van queda la noche las nostalgias se van, no queda nada. Ya mi rostro de vos cierra los ojos. Y es una soledad tan desolada. Mario Benedetti 14/07/2004 21:15 Permalink. Tema: Versos clásicos 25/06/2004Elegía por nosotrosErguida en tu silencio y en tu orgullo, no sé con qué señor que te enamora, comentas a manera de murmullo: ¡Mirad ese es el hombre que me adora! Yo paso como siempre, absorto,... mudo, y tú nerviosamente te sonríes, sabiendo que detrás de mi saludo, te ahondas y después te me deslíes. Yo sé que ni te busco, ni te sigo, que nada te mendigo, ni reclamo, comento, nada más con un amigo: "Esa es la mujer que yo más amo". Yo sé que mi cariño recriminas, es claro tú no entiendes de esas cosas, qué sabe del perfume y las espinas, quien nunca estuvo al lado de las rosas. Tú sabes que jamás suplico nada, y me sabes cautivo de tus huellas, que vivo en la región de tu mirada, y comparto contigo las estrellas. Un día nos veremos nuevamente, y es lógico que bajes la cabeza, tendrás muchas arrugas en la frente, y el rostro entristecido y sin belleza. Serás menos sensual en la cadera, tus ojos no tendrán aquel hechizo, y aún murmuraré- ¡Si me quisiera! tú sólo pensarás: ¡Cuánto me quiso! José Ángel Buesa 25/06/2004 19:51 Permalink. Tema: Versos clásicos 15/06/2004Solitario invencibleComo canasta de amarguras Con mucho silencio y mucha luz Dormido de hielos Te vas y vuelves a ti mismo Te ríes de tu propio sueño Pero suspiras poemas temblorosos Y te convences de alguna esperanza La ausencia el hambre de callar De no emitir más tantas hipótesis De cerrar las heridas habladoras Te da una ansia especial Como de nieve y fuego Quieres volver los ojos a la vida Tragarte el universo entero Esos campos de estrellas Se te van de la mano después de la catástrofe Cuando el perfume de los claveles Gira en torno de su eje. Vicente Huidobro 15/06/2004 22:00 Permalink. Tema: Versos clásicos 28/05/2004Nocturno a RosarioI ¡Pues bien! yo necesito decirte que te adoro, decirte que te quiero con todo el corazón; que es mucho lo que sufro, que es mucho lo que lloro, que ya no puedo tanto al grito que te imploro, te imploro y te hablo en nombre de mi última ilusión. II Yo quiero que tú sepas que ya hace muchos días estoy enfermo y pálido de tanto no dormir; que ya se han muerto todas las esperanzas mías, que están mis noches negras, tan negras y sombrías, que ya no sé ni dónde se alzaba el porvenir. III De noche, cuando pongo mis sienes en la almohada y hacia otro mundo quiero mi espíritu volver, camino mucho, mucho, y al fin de la jornada las formas de mi madre se pierden en la nada y tú de nuevo vuelves en mi alma a aparecer. IV Comprendo que tus besos jamás han de ser míos, comprendo que en tus ojos no me he de ver jamás, y te amo y en mis locos y ardientes desvaríos bendigo tus desdenes, adoro tus desvíos, y en vez de amarte menos te quiero mucho más. V A veces pienso en darte mi eterna despedida, borrarte en mis recuerdos y hundirte en mi pasión mas si es en vano todo y el alma no te olvida, ¿Qué quieres tú que yo haga, pedazo de mi vida? ¿Qué quieres tú que yo haga con este corazón? VI Y luego que ya estaba concluido tu santuario, tu lámpara encendida, tu velo en el altar; el sol de la mañana detrás del campanario, chispeando las antorchas, humeando el incensario, y abierta allá a lo lejos la puerta del hogar... VII ¡Qué hermoso hubiera sido vivir bajo aquel techo, los dos unidos siempre y amándonos los dos; tú siempre enamorada, yo siempre satisfecho, los dos una sola alma, los dos un solo pecho, y en medio de nosotros mi madre como un Dios! VIII ¡Figúrate qué hermosas las horas de esa vida! ¡Qué dulce y bello el viaje por una tierra así! Y yo soñaba en eso, mi santa prometida; y al delirar en ello con alma estremecida, pensaba yo en ser bueno por ti, no más por ti. IX ¡Bien sabe Dios que ése era mi más hermoso sueño, mi afán y mi esperanza, mi dicha y mi placer! ¡Bien sabe Dios que en nada cifraba yo mi empeño, sino en amarte mucho bajo el hogar risueño que me envolvió en sus besos cuando me vio nacer! X Esa era mi esperanza... mas ya que a sus fulgores se opone el hondo abismo que existe entre los dos, ¡Adiós por la vez última, amor de mis amores; la luz de mis tinieblas, la esencia de mis flores; mi lira de poeta, mi juventud, adiós! Manuel Acuña 28/05/2004 22:06 Permalink. Tema: Versos clásicos 16/05/2004Entre perro y loboMe clausuran en mí. Me dividen en dos. Me engendran cada día en la paciencia y en un negro organismo que ruge como el mar. Me recortan después con las tijeras de la pesadilla y caigo en este mundo con media sangre vuelta a cada lado: una cara labrada desde el fondo por los colmillos de la furia a solas, y otra que se disuelve entre la niebla de las grandes manadas. No consigo saber quién es el amo aquí. Cambio bajo mi piel de perro a lobo. Yo decreto la peste y atravieso con mis flancos en llamas las planicies del porvenir y del pasado; yo me tiendo a roer los huesecitos de tantos sueños muertos entre celestes pastizales. Mi reino está en mi sombra y va conmigo dondequiera que vaya, o se desploma en ruinas con las puertas abiertas a la invasión del enemigo. Cada noche desgarro a dentelladas todo lazo ceñido al corazón, y cada amanecer me encuentra con mi jaula de obediencia en el lomo. Si devoro a mi dios uso su rostro debajo de mi máscara, y sin embargo sólo bebo en el abrevadero de los hombres un aterciopelado veneno de piedad que raspa en las entrañas. He labrado el torneo en las dos tramas de la tapicería: he ganado mi cetro de bestia en la intemperie, y he otorgado también jirones de mansedumbre por trofeo. Pero ¿quién vence en mí? ¿Quién defiende de mi bastión solitario en el desierto, la sábana del sueño? ¿Y quién roe mis labios, despacito y a oscuras, desde mis propios dientes? Olga Orozco 16/05/2004 12:06 Permalink. Tema: Versos clásicos 02/05/2004Absoluto amorComo una limpia mañana de besos morenos cuando las plumas de la aurora comenzaron a marcar iniciales en el cielo. Como recta caída y amanecer perfecto. Amada inmensa como una violeta de cobalto puro y la palabra clara del deseo. Gota de anís en el crepúsculo te amo con aquella esperanza del suicida poeta que se meció en el mar con la más grande de las perezas románticas. Te miro así como mirarían las violetas una mañana ahogada en un rocío de recuerdos. Es la primera vez que un absoluto amor de oro hace rumbo en mis venas. Así lo creo te amo y un orgullo de plata me corre por el cuerpo. Efraín Huerta 02/05/2004 19:40 Permalink. Tema: Versos clásicos |
"Si quieres ser escritor, escribe". Epicteto
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