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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Versos actuales. 01/01/2007Soneto del padre proxenetaApenas los susurros son espadas. De pronto un seco gongo, una llamada. - ¿Qué hombre te hizo aquello? -le pregunto. - ¡Si le llego a pillar... le descoyunto! Daniel Barredo 02/12/2006El reno amableÉrase que se era Vivía en las montañas Estaba esa mañana -¿Está mi hermano al habla? El reno se puso a la radio -Tengo que ir a un concurso, -¿Serías pues tan amable -Hombre, tal puedo hacer Y es así como fue Entró en una habitación Di tu que la sala Villancico colombiano
01/11/2006Elegía para DalilaSi tú supieras, Enrique Ojeda 01/10/2006Ansiedad del olivoI Es la memoria un estallido verde de raíces y tierra, que el agua talló en la roca del tiempo. Y huele a la estación reseca, espejeada como amante en el cielo, y los niños se enredan en el barro, en un horizonte de trenes. Alegres hacia abajo, siempre hacia lo hondo, donde se filtran y decantan los huesos del ayer, en restos arqueológicos de amor, en la sima que es inicio, y fin, de la cuenta. II Y de aquella decisión de horizontes especulares, el brote del ansia, no ya del agua, ni del pozo, la altanería de la caza, la desazón de la cetrería, queriendo tocar el vuelo libre de la paloma torcaz, el majestuoso aleteo de la cigüeña negra, en los pentagramas del aire. ¡Qué sinfonía de batutas múltiples, qué melodía redonda a la brisa, al viento! En paz, en equilibrio. III No ha sido el ábrego, ni el cierzo, quien ha retorcido mi tronco como si fuese la mueca de un condenado, las patas de gallo labradas en el trabajo. Que yo soy fuerte, y crezco lento en los siglos de piedra. Mi cincel no ha sido la mano externa del artista, emotiva y fría, sino la furia del campesino hambriento, su laboreo tenaz. Y de mi baile contrahecho, mi generosa contribución al viento, agitado como apenado viudo, desnudo para dar al necesitado. IV Soy la suma perfecta de las cuatro cifras, el mundo contenido en un círculo de fuego y agua, perfecta simetría en el espacio, el fruto de la esperanza más reseca y del deseo más acuoso. Una semilla poderosa, un manantial de sueños en una goleta verde y de perfil risueño, la convulsa necesidad de ser, la plenitud sin miedo en el presente. Una humilde carga de aceite, un espejismo de savia trepando por el aire. V De la tierra y el agua, a través de los secos manantíos, fuego en verano y viento en el otoño, a la frontera del oro y de la arena. Transmutación. Una última cena, la piel del deseo, los cuadros del genio y sus acólitos, marea verde para vestir los sueños del arte, sus anhelos. El oro de los dioses. Jesús Jiménez Reinaldo 01/09/2006En la casa del TigreCuentan grandes penas, amoríos trágicos Anahí Lazzaroni 01/08/2006CrepúsculosLos crepúsculos hacia la tarde; ya ha quedado roja la muerte del sol. Mientras quedan abajo las rosas, que preparan diáfanas los rocíos. Y en los otoños las hojas caen en áureas manchas, a las que luego llega, y blanca, la calma lunar. Calma alta, soberbia entre albinos cielos. Tiene, pues, razón en su amor el azul aroma del invierno, cuando toca y besa las aguas bajo la luna, cuando acaricia los arroyos, en su blanca, blanda espuma. Noche: el cielo sueña altas a las estrellas; rocíos de plata, sangres y jugos del marfil. Y tocan, en el alba, los florestas a la verde desnudez de los cuerpos. Allí han de amarse las soledades humanas; allí han de soñar, también, los bosques, y surgir vientos, y heladas y nocturnas brisas. Sentir el tacto de la sombra. Y se siente, además, el olor acezante del mar, allá lejano; y están cantando sus marejadas que ruegan la sal: orillas buscando, plateadas, a las espumas. En los inviernos, férreas y crujientes marejadas, cruentos y valientes oleajes de los fríos. Hay vientos, cenizas de nubes, calmos y verdes se levantan los árboles. Y es así el crepúsculo de estas imágenes, con sus venas que mueren, que mueren cargadas de rojas nubes en paz. Daniel Alejandro Gómez 01/07/2006TraicionesEl traductor que soy Juan Domingo Argüelles 01/06/2006HaikúsToma este ramo que te ofrezco de rojas tiernas caricias.
En solitario sale a cazar el tigre. Huye la luna.
Al pie del ara sobre un lecho de pétalos vierto tu sangre.
Página en blanco donde tú te deslizas desnuda y sola.
Cierra los ojos. Se suelta el pelo. Ríe. Quiere matarme.
Ahora, en silencio, mira bien esa noche que yo te invento. Víctor Botas 01/05/2006Ajedrez del Tercer Mundoen memoria de Roque Dalton, poeta salvadoreño La ventana en el rostro.Peón confiado en campo verde y...¡de súbito! vasallo negro, esbirro negro, general lóbrego. Tenebroso avance de intereses rubios con armas negras: entre alevosía y odio, ¡enroque! y perseguidos somos por rojas carreteras y por montañas. El país tajado Algunos peones desaparecen. Caballos negros fusilan a torre roja durante el año 75 del siglo veinte después de cristo: ¡Desolación en la Taberna y en otros lugares! Pero, nuestro juego seguirá sin pausa. Hasta que todo el tablero cante, el turno, triunfal, del ofendido. Guillermo Ross Murray 02/04/2006Las últimas respuestasEscribí un poema sobre la niebla y una mujer me preguntó qué quise decir. Hasta entonces sólo había pensado en la belleza de la niebla.Cómo confunde el perla y el gris, y gira y convierte los refugios iluminados al anochecer en puntos trémulos de misterio y color.Le contesté: El mundo entero era niebla una vez, hace mucho tiempo, y un día volverá a ser niebla.Nuestras calaveras y pulmones son más de agua que de huesos y tejidos y los poetas aman el polvo y la niebla porque las últimas respuestas terminarán en polvo y niebla. Carl Sanburg 02/03/2006PapelesUna cuartilla en blanco es mi regalo, Paz Lucio Diez 04/02/2006AquilesCuando el espléndido regresa del fragor acompañado entre humores surgidos en la lucha reclama mi presencia allí donde se tocan las manos enfebrecidas al abrigo de aquel pecho cuyo aroma enciende el deseo galopante el presagio de la luna conquistada sobre un lecho con sabor a hierbas silvestres inicio como llama o como lirio el sutil recorrido marco voraz con cera derretida los espacios valles y hendiduras donde pasta la silenciosa estrella de los momentos en que el ardor me eleva al límite mismo de las constelaciones. El rastro sinuoso brillante que sobre la piel va dejando la estrella convertida en húmedo molusco precede al paroxismo de los candados que saltan reventando dinteles marquesinas arrojando burbujeante ese efluvio vital que me calcina. Ubaldina Díaz Romero 05/01/2006Frida KahloAtrapada en su cuerpo Niña, siempre niña Clara Valverde 02/11/2005Tal vez adivinesTal vez adivines… Anubyss Karoussellambra 02/11/2005 16:20 Permalink. Tema: Versos actuales 02/10/2005Ángel negroEres el ángel que surge del mar Ave que se posa en la concha de una tortuga Alas de piedra talladas por el viento Eres el misterio que mueve los telares de la vida Sonido que abre la boca del cielo Eres la inmortalidad del canto Vela del saber Cascabeles del tiempo. Eres de cabeza dura, hija de cisne negro La raza cósmica de los últimos días Catedral inacabada del deseo. Eres música de antigua tierra Fuego de mi conciencia La eternidad del misterio. Prócoro Hernández Oropeza 02/10/2005 10:24 Permalink. Tema: Versos actuales 02/09/2005CambalacheQue el mundo fue y será una porquería ya lo sé... (¡En el quinientos seis y en el dos mil también!). Que siempre ha habido chorros, maquiavelos y estafaos, contentos y amargaos, valores y dublé... Pero que el siglo veinte es un despliegue de maldá insolente, ya no hay quien lo niegue. Vivimos revolcaos en un merengue y en un mismo lodo todos manoseaos... ¡Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor!... ¡Ignorante, sabio o chorro, generoso o estafador! ¡Todo es igual! ¡Nada es mejor! ¡Lo mismo un burro que un gran profesor! No hay aplazaos ni escalafón, los inmorales nos han igualao. Si uno vive en la impostura y otro roba en su ambición, ¡da lo mismo que sea cura, colchonero, rey de bastos, caradura o polizón!... ¡Qué falta de respeto, qué atropello a la razón! ¡Cualquiera es un señor! ¡Cualquiera es un ladrón! Mezclao con Stavisky va Don Bosco y "La Mignón", Don Chicho y Napoleón, Carnera y San Martín... Igual que en la vidriera irrespetuosa de los cambalaches se ha mezclao la vida, y herida por un sable sin remaches ves llorar la Biblia contra un calefón... ¡Siglo veinte, cambalache problemático y febril!... El que no llora no mama y el que no afana es un gil! ¡Dale nomás! ¡Dale que va! ¡Que allá en el horno nos vamo a encontrar! ¡No pienses más, sentate a un lao, que a nadie importa si naciste honrao! Es lo mismo el que labura noche y día como un buey, que el que vive de los otros, que el que mata, que el que cura o está fuera de la ley... Enrique Santos Discépolo 02/09/2005 08:57 Permalink. Tema: Versos actuales 31/07/2005Amor, ya no te extrañoAmor, ya no te extraño, porque siempre te encuentro en la nube viajera, en el astro distante, en el rumor del mar, en el viviente centro de la flor que eclosiona, en el áureo levante. Amor, ya no te busco, porque te llevo dentro con la impasible luna, con el sol abrasante, con el fulgor de afuera y la sombra de adentro, la inmortal siempreviva y el azahar fragante. Estás conmigo siempre: te tenga o no te tenga, te siento al lado mío, aunque te encuentres lejos, en el fondo del alma, bien que no te retenga, para advertir entonces, recién, de la medida en que te quiero ahora, que vamos para viejos. Mi cariño traspasa los bordes de la vida. Marilina Rébora 31/07/2005 12:04 Permalink. Tema: Versos actuales 02/07/2005SituacionesCon cierta gente, uno se siente incómodo como cuando tiene arena en el espinazo o un clavo en la bota y busca la puerta de salida con urgencia. Con otra gente, uno estira las piernas -se afloja- enciende un cigarrillo lee un verso se agarra de las mechas por ideas políticas, habla del hijo que se engendró una vez entre girasoles, recibe un puñete de frente, lo devuelve, come pan y duerme en la misma pieza. Por suerte ésta última es la mayoría. Todo es cuestión de encontrarse. Delia Domínguez 02/07/2005 11:03 Permalink. Tema: Versos actuales 01/06/2005Y¿Y qué hiciste del amor que me juraste, y qué has hecho de los besos que te di, y qué excusa puedes darme si faltaste y mataste la esperanza que hubo en mí? ¡Y qué ingrato es el destino que me hiere, y qué absurda es la razón de mi pasión, y qué necio es este amor que no se muere y prefiere perdonarte tu traición! Mario de Jesús 01/06/2005 09:47 Permalink. Tema: Versos actuales 01/05/2005Aparentemente solo Cada mañana cogía su libro y se descolgaba hasta el mismo sótano de la imaginación: entonces le crecían alas en la espalda y muelles en los pies, aunque fuera por unos instantes de absorta escapatoria.Hacía tiempo que nadie venía a verle, que no encendía el televisor; ni siquiera la radio compartía con él las conjeturas de una sociedad excesivamente absorbida por la idea de éxito. Vivía en el centro, en el mismo corazón de una ciudad despersonalizada, fría y acústica, cuyos afanes observaba, desde una pequeña ventanita que daba a la calle, con la misma curiosidad, pero también con idéntica lejanía, con que el preso otea la libertad entre unas rejas separadoras de dos mundos demasiado distintos. Se erguía una imagen babélica, con sus avenidas, sus coches en procesión acompasada, sus personas con gestos de urgencia, sus papeles arremolinados en esquinas ocupadas por olvidados -o marginados- del progreso social y que suplicaban con cara de condena eterna una caridad que la vida le había negado, o puestos ambulantes en donde parejas de enamorados y niños con mofletes de vida hecha, saboreaban churros o se quemaban las yemas de los dedos desnudando una ración de castañas humeantes al abrigo de una farola tenue. No le gustaba ese mundo de contrastes y formas contrahechas. Sí, en cambio, sentía un perverso placer al zambullirse en los libros, con sus lomos ya ajados por el manoseo diario con que dulcemente los trataba. Al reanudar el contacto con cualquiera de ellos, notaba que su pequeña habitación se agrandaba, se trasmutaba en una isla espaciosa y liviana de aguas dormidas, como bebés distraídos de la realidad que caminan sus primeros pasitos torpes en sueños irrepetibles. Deseaba saber si aquella niña trufada de sonrisas e ilusiones, haría por fin las maletas con el pobre truhán que embrujó su corazón con su meliflua voz de zalamero profesional; o si aquel puñal que llevaba impreso el sino de la venganza, de la traición, del abandono, segaría los primeros abrazos clandestinos de nuevos pálpitos; o si el candor fraguado en las aulas de la universidad, entre humos de cafés y tertulias literarias, de un profesor bohemio y una alumna de mirada angelical, terminaría convirtiéndose en un cadalso para ambos, o simplemente en una quijotesca aventura en violación de los moldes establecidos. Era así: él y sus libros. Nadie más interfería en esa singular sintonía. Está tumbado en la cama. Boca arriba, brazos ligeramente derrotados y párpados cerrados. Se ha dormido con la ropa puesta, como siempre... Una leve mueca de placidez se dibuja con recato en las comisuras de aquel hombre aparentemente solo. Aparentemente... Claudio Rizo 01/05/2005 10:46 Permalink. Tema: Versos actuales La portadoraElla sacó a pasear las palabras y las palabras mordieron a los niños y los niños le contaron a sus padres y los padres cargaron sus pistolas y abrieron fuego sobre las palabras y las palabras gimieron, aullaron lamieron lentamente sus ciegas heridas hasta que al fin cayeron de bruces sobre la tierra desangrada Y vino la muerte entonces vestida con su mejor atuendo y detúvose en la casa del poeta para llamarlo con gritos desesperados y abrió la puerta el poeta sin sospechar de qué se trataba y vio a la muerte colgada de su sombra y sollozando "Acompáñame", le dijo aquella "porque esta noche estamos de duelo" "Y quién ha muerto", preguntó el poeta "Pues tú", respondió la muerte y le extendió los brazos para darle el pésame Mario Meléndez 01/05/2005 10:41 Permalink. Tema: Versos actuales 01/04/2005Estoy hartaEstoy harta. Harta de buscarte en cada lugar y de sentirme mal por no haberte encontrado. Harta de soñarte, de sentir tu presencia con sólo imaginarte; harta de pensar en ti, en tu olor, en tu cuerpo, en tu sonrisa. Estoy harta de echarte de menos, de valorar tanto esas pocas horas que pasamos juntos y de considerar que son toda mi vida. Estoy harta de engañarme, de hacerme la fuerte, de fingir indiferencia. Estoy harta de que no pase el dolor. Estoy harta de tu silencio, de tu olvido, de tu crueldad... No deberías ser feliz sin mí, y estoy harta de que lo seas. Estoy harta de esperar una llamada tuya, una disculpa, un gesto, de fundirme con cada beso que no me das, con cada caricia que no recibo. Y, sobretodo, estoy harta del peso de tu ausencia. Lucy Fher 01/04/2005 08:44 Permalink. Tema: Versos actuales 03/03/2005La palabraAquel niño vivía serenamente en su rincón de sombra provinciana, A la orilla del mar, había aceptado la realidad y, bajo las estrellas, la noche era solemne, dura y sola. No recordaba ya sino navíos, sino cansancio y faros a lo lejos. Tendido, el mar se confundía con el hombre: bastaba un soplo, cerrar los ojos un instante, y perezosamente todo el paisaje se desmoronaba, daba lugar a sombras sucediéndose, o mejor, era la muerte lo que sucedía. ¿Cómo salvarse entonces, vigilante entre el terror y la serenidad? ¿Qué respuesta entregar a la noche, a lo desvanecido, sino el relato privado de un proceso, efímero como la misma infancia insolidaria? A solas, juez y parte de la historia extinguida, buscó en sí mismo la noticia exacta de lo desconocido. Y nació la palabra. Sólo entonces, con negación y sin remordimientos, halló una certidumbre verdadera. Carlos Sahagún 03/03/2005 11:17 Permalink. Tema: Versos actuales 03/02/2005Alas de mariposaDe su cadáver salían gusanos luminosos y crecían sendos tulipanes negros. Sólo un recorte de un viejo periódico sensacionalista hacía recordar que años atrás un desconocido poeta se había suicidado cortando sus venas con alas de mariposa luego de inhalar por horas el suave polvo de sus alas. Esteban Gómez 03/02/2005 09:57 Permalink. Tema: Versos actuales 04/01/2005Nocturno con conciencia de vueltaSucede sin previo aviso encontrar a alguien con quien dormir una noche, para despertar después de amor incumplido frente a un rostro al que no terminamos por acostumbrarnos. De vuelta a casa nos acogen presagios de mucha realidad o de muerte amenazada con fatiga de seguir expresándola poco a poco. Me irrita saber si fue todo inútil o necesario, si tuvo que pasar porque quise que pasara, me irritan los lazos que revisan la trama, la manera, la culpa, la pura vergüenza. Y afirmo y borro que en esas redes, en estas redes, he contado lo inexorable del fruto y del mar que es mucho más amplio. Afirmo y borro que en ellas caeré, quizá ilusión o nuevo lecho, o simple error en la misma historia pareciéndonos nueva. He aquí la voluntad del hijo: equivocarse, quererse sobremanera y darse cuenta de que no todo tiene un modo de sentido. En la leve inclinación del cuerpo, con la suave laxitud del reposo, hoy me inclino al lado del comienzo, cuando de amor se tuvo un rostro, cuando se sabe lo poco que sirve en estos casos. José Teruel 04/01/2005 21:19 Permalink. Tema: Versos actuales 04/12/2004Poema de Navidad¿No tenés un juguete para mí? dijo el gurí zambullido en la basura desde un tacho que hace años parece fue carmesí. Y no supe que decir dije no y dije sí. Como una aguja en el pecho me dio pena y me escurrí. Entre las sombras se van nadando por la piscina de mi ciudad. Cada avenida una zambullida buscando un sueño que haga jugar. Es que un juguete es como reír. Los niños pobres van a pedir. Los Reyes Magos duermen en shoppings ellos lo saben, no son de aquí. Los niños pobres van a pedir y el mundo rico le pone rejas y los juguetes quieren venir pero están presos, no pueden ir. ¿No tenés un juguete? Y Él dirá: "Por cada juguete que des a cada uno de estos niños y niñas, me lo estás dando a Mí" Mt. 25, 31 y ss. Y yo le pregunté al gurí - ¿Cómo te llamas?- Y me contestó - "Jesús de Uruguay, hijo de María". Y cuando los sabios vieron la estrella se alegraron mucho. Luego entraron en la casa y vieron al niño con María. Abrieron sus cofres y le ofrecieron oro, incienso y mirra". Mt. 2,10-11 Nosotros, los cristianos hoy, abriremos nuestros cofres. ¿Qué tienen los cofres? ¿Serán paquetes que trajimos del shopping? ¿Qué nos daremos? Jesús se hizo casi basura para reciclar la vida entonces: una reciclada Navidad. Juan Damián 04/12/2004 11:39 Permalink. Tema: Versos actuales 21/11/2004La vidaLos caminos de la vida no tienen principio ni final. Lo que algunos llaman vida, otros llaman sueño; lo que aquellos llaman muerte, estos lo llaman el despertar de ese dulce sueño o quizás, de aquella terrible pesadilla. Todo depende de como construyamos esos caminos que no tienen principio ni final... Pero que algún día terminaran, en las ilusiones de aquel ser que lleva una estrella en el corazón. Esa estrella que nunca nació y nunca morirá. Esa misma estrella que dará luz hasta el mismo instante en que las demás dejen de percibirla. El día del juicio final, la raza humana dejara de existir, en el mismo momento, en ese mismo instante que el hombre pierda su objetivo de lucha y la capacidad de sentir amor al prójimo. Eleonora Borgoglio 21/11/2004 20:15 Permalink. Tema: Versos actuales 09/11/2004Colón Las cosas están tan malas en Colón que las iglesias se quedan abiertas las veinticuatro horas. Dan las misas por altoparlantes. Por si llega el milagro, por si llega de todos modos lo que tenga que llegar, por si las moscas. Los colonenses esperan un mesías, un mesías que los lleve de la mano o con sogas y cadenas a través de compuertas para llegar de un lado a otro milagrosamente, como quizás en atávica madrugada les enseñaron que tenía que ser. Porque en Colón no se empequeñece con andas, y si la canal maestra de la esperanza, la canal maestra de la fe. No se cierran las puertas de nada ni de nadie en la desdichada capital del tránsito y la visitación, la más estratégicamente colocada en de los que se cuentan condados más ricos de la gran República del Norte. Está abarrotada de ángeles que mean, como quieren decir, las llantas de carros, taxis y autobuses, para hacerlos correr, vaya a saberse, sin percances, pero quién sino este arriesgado observador y atrevido afirmador puede con certeza observar y afirmar sobre el urinario atrevido y arriesgado objetivo de los colombinos ángeles.No podemos culpar a Dios por no haberse quedado más en Colón. Si por mejor decirlo mejor lo hizo. Me dejó en Colón sin saberlo con Zeus, sí, como se lee, porque en la del canal después que se hundió la Atlántida flotan al más de nombre los olímpicos. Un Zeus particular que las lectoras y los que leen y no leen se verán felices de que se lo describa aunque a la enjuta. Sencillo de hacer, pues, si se piensa en la piedra de toque de Hollywood, no en James Dean dominando la Quinta avenida sino en más modestos y menos eróticos emplanajes y por ello más como el del viejo Bogart o el del joven Keitel ambos bien planchados y en forma. Zeus Miguel se llamaba y estaba dotado de lo necesario para llevarte a donde hubiera que llevarte a ti y al piano en carro nuevo y con pistola. Alas de Mercedes de algodón y plata con que levantar vuelo y sostenerse planeando en las alturas. La pistola, de largo, afilado y resplandeciente acero para matar y que te maten. Zeus Miguel, el que se parece a Dios con muslos dorados y defundadas faltriqueras, te lleva a donde haya que llevarte, como dije, y te ofrece lo habido y por haber en materia de orientación turística sobre la base derelicta y la ciudad sitiada. -Vamos al canal -sugiere. Y lo dejas llevarte a ver lo que quiere que veas desde su ángulo particular, mejor que cualquier otro, ángulo que se tiene estudiado a la saciedad para sorprender al viajero con originalidad que nunca conocieron free-lancers. Esta vez me conduce a las escalerillas más a propósito para ver a Dios viendo lo que yo veía pero desde otro ángulo. Desde el ángulo de Ciudad de Panamá al que lo habían guiado unos amigos judíos que conociera el viernes en la sinagoga y de los que se sabrá que dedicaban los hebraicos esfuerzos a la industria de la lavandería. Esto último me lo confesó con reparos en la intimidad del dormitorio Dios al que también llevaron y trajeron los lavanderos, y este servidor lo repite sin ningún reparo en casta pública alcoba en que el lector está invitado a reposar del sobresalto y el trajín de su vida extratexto, y con no menos prueba que la palabra y el genio del esencial y amado compañero de viaje. No hablamos particularmente de este asunto Zeus y yo sino de parte de él harto detersiva. Sin encomiendas ni peticiones de excusas, como se suele hacer en casos similares, Zeus disertó más bien sobre el oro el que igual pero no igual porque excusa el lavado más por limpio que por sucio. -El oro -decía- movió a Colón. Y citaba del diario de viaje del otro descubrimiento donde se expresaba llanamente en delicada oración lo que al Gran Almirante motivaba, ya que lo que le pedía a Dios y a la Virgen su patrona se reducía al favor de poder encontrar oro. No abandonada la ciudad por los mismos colonenses ni por los ángeles ni por los dioses sino por los amos del canal que se fueron yendo poco a poco dejando vidrios rotos y tejas caídas y encajes que amarillean en el maniquí de una novia diqueniana. Rosas de piedra sobre los caminos de piedra y los carteles desteñidos. Señor Dios, Señor Oro, te necesitamos en Colón para poder brindar. Porque a quién se le va a entregar el canal al final de la centuria milenaria. ¿Al alcalde de Colón? Zeus se penetra en las rendijas de cuero curtido de los asientos y se desvía más hacia adentro para que yo tome fotos cruciales y recuerde experiencias infantiles, de más lejos, de más adentro. Un originario baño azul de porcelana como un barril para indisponer al Niágara. Mejor olvidar esas cosas sentidas ahora que Dios no está y que en Colón debutan, según Zeus, Monroe y James, o James y Monroe con su que el Señor nos dirija en su misericordia para que encontremos oro, y el casto evadir de doctrinas puras que indican que a Colón el oro como a los americanos América. Al otro día, Zeus Miguel quiere llevarme a misa con su mujer y sus hijos. Viene a buscarme y toma el desayuno conmigo. Quiere que vaya para luego enseñarme una playa del Pacífico. Vacilo, no sé qué me hace quedar viendo los barcos que se mueven tan lentos en el puerto. Quizás porque Dios puede llegar en cualquier momento. Quizás porque quedarme solo en Colón se archiva entre mis más celadas fantasías en las quinancias de mi niño interior. No se complace pero se va tranquilo y promete volver. En el rostro me deja ver que hay algo que me estoy perdiendo que no quiere que me pierda y que pues no me voy a perder aunque me quede. Por mejor hacerlo cuando se va me voy al lobby decadente del Hotel Wáshington a ver pinturas que ya he visto antes sin verlas mucho. Ahora un supuesto guardia de seguridad de nombre Leandro, fino como bacalao y largo como camino, armado también hasta el tuétano y con voz de narrador de documentales me lleva sin apartarse un brazo cuadro por cuadro. Los veo ahora con la astucia de la flor que me comunica el próximo paseante, a las obvias no free-lancer y a las claras más artista que crítico que se sabe las obras como si las pariera en su propio estudio y las amamantara con sus límites puestos allí al acaso como fronteras en el continente. Nunca recibí mejor orientación sobre apreciación de arte. Una vez comprendidas y en justicia apreciadas las pinturas, me hace señas la señorita de recepción porque Zeus ha regresado. Leandro discreto desaparece no sin antes haberme dejado una tarjeta con el nombre del pintor, sus señas y su teléfono. Zeus, que me esperaba, se cruza con Dios que llega. No se miran porque no se conocen. Los veo desde lejos como a dos barcos del puerto. Se mueven lentamente cada cual en su ruta. Se diría que uno imita y sigue los pasos del otro a la inversa. Se escucha ronca sirena de un buque que llega al Atlántico. Que salió de esos mares de la Cruz del Sur, mares también frenéticos y cautivadores. Las cosas están tan malas en Colón, en la última gran ciudad de la América joven. La ciudad más nueva del nuevo mundo que aprisiona al istmo dando paso a las flotas del oro, barcos cargados de especias y no esperanzas, barcos llenos de guano y pedernales, naves de puerto libre, naves sin fe en el porvenir. Angeles como inescrupulosos efebos mean los engranajes, para que todo corra. Zeus y Dios danzan la alevosa danza de las naves perdidas, como sombras de náufragos ignorantes del genio de Colón. Antonio Bou 09/11/2004 08:41 Permalink. Tema: Versos actuales Los accesorios de tu cuerpoTu pelo es un arbusto incendiado Tu frente es una hoja de papel antes de ser escrita Tus ojos son dos botes de remos en una competencia Tus orejas son dos caracoles hablando entre ellos Tu nariz es la línea recta en el croquis del mundo Tus mejillas son dos panecillos dorándose en el horno Tu boca es un espejo herido (perdona que lo repita) Tus dientes son pedacitos de tiza escribiendo un teorema Tu cuello es el mástil de una bandera negra Tus hombros son dos paracaídas cayendo en la noche Tus brazos son el minutero y el secundero del no-tiempo Tus senos son las dos mitades de una naranja congelada Tu cintura es un dedo haciendo un círculo en la arena Tu vientre es un "compact disc" de J.S. Bach Tu vagina es la cueva en el mito de Platón (quizás más honesta) Tus manos son dos gavetas repletas de pañuelos Tus dedos son diez soldaditos de plomo marchando hacia la tarde Tus muslos son dos boas buscando víctimas y aventureros Tus pies son dos raíces tiernas regresando del tiempo Tu cuerpo es un libro con fotografías de pirámides y planetas. Carlos Roberto Gómez 09/11/2004 08:38 Permalink. Tema: Versos actuales 29/10/2004Hacíamos el amor en una sillaHacíamos el amor en una silla. El tenía el pelo largo que me gustaba echar hacia atrás el pelo largo que me gustaba oler que me gustaba enredar. Mientras me apretaba firme, sin movernos casi en la silla -es difícil explicarlo- fue algo más que sexo era una silla y dos personas estando sintiéndose el uno entrando algo que se dejaba entrar en la una y una simple silla de madera despintada aguantando todo el peso de dos vidas de dos culpas, de dos grietas. Un hombre que no poseía nada pero que tampoco servía a nadie. Una criatura miserable y libre. Fue difícil desenredar su pelo de mi vida su pelo largo, salvaje el velo que le cubría la mitad de la cara y me gustaba echarlo hacia atrás para contar las astillas que le rozaban la frente. Un hombre de pelo largo, salvaje una parte de mi pasado muerto. A veces, mientras hago el amor legal, actuando en el teatro íntimo de mi cuarto miro la silla y pienso en la delicia que se sienta en ella y siento que es en esta cama donde soy infiel. Mairym Cruz-Bernal 29/10/2004 18:06 Permalink. Tema: Versos actuales 16/10/2004Sobre las altas yerbasEse árbol hembra siempre ha estado ahí, con su corteza limpia, con su copa tendida a ras del aire, con sus caderas curvas saltando sobre el suelo. Porque no es un árbol más, fíjese bien, no hay falda de montaña ni tejado ni seto que la cubra y además, trae un aire sereno y circunspecto como si siempre hubiera estado ahí, por encima del hombro, por encima del viento. Dicen que es la mansión de Atabey, que en su tronco, en su fronda, hay casa para todos, el lagarto, la hormiga, la araña, la bromelia, el breve colibrí..., y cuentan que al principio de los tiempos de su cuerpo pendía la faz del firmamento. Esa inmensa, magnífica montura donde los niños sin caballo juegan, esas monumentales coyunturas donde el anciano halla reposo y el cansado hila un rezo, es la ceiba que vive desde siempre en el umbral vidrioso de este pueblo. La ceiba americana, la prodigiosa ceiba que, como un acto de misericordia, supera las fatigas de la noche, conversa con las islas de la sombra y en el vaso sureño del recuerdo desborda los cuadernos de mi infancia. La ceiba que se yergue como sombra liviana sobre las altas yerbas... Magaly Quiñones 16/10/2004 16:05 Permalink. Tema: Versos actuales 03/10/2004DesgarroEsa sencilla mirada Invadida por el incansable despliegue de las piezas de ajedrez de los dueños del poder... Mis ojos sin sorpresa alguna observan la segunda conquista que sufre mi tierra. Desgarro. Y sin embargo, en ciertas ocasiones esa mirada, se desvía de la senda impuesta soberanamente por mi alma. Busca colores por entre el mar. El de tus ojos. Los sabe brillantes, eso sí, interminables y solidarios. La muerte de un compañero laburante... La sencilla mirada se detiene nuevamente. Impotencia y rabia crecientes. Malditos adoradores del dinero, destronadores de fe. Pagarán. Y la mirada continúa su búsqueda o su destino que pertenece al orden de la realidad, del amor y descubre que el mar termina allí, en ese exacto lugar, donde la lucha comienza. Sandra Mariel Lavallen 03/10/2004 10:08 Permalink. Tema: Versos actuales 25/09/2004La cruz del alquimistaCreo que me estoy volviendo loco. Y aunque la verdad sea Que estamos todos locos Y tan locos y tan todos Que da pánico y da pena Creo que yo me estoy volviendo loco. No sé a ustedes, pero a mí Me pasa una cosa rara, muy rara, arriba de las micros, Sobre todo si voy sentado a la ventana Mirando para afuera Permitiendo que el paisaje y las ideas Se acaricien y se amen irresponsablemente. Por ejemplo, esta mañana, Una mujer como un harapo hambriento y seco Se apareció de pronto en la hediondez de las pesqueras en Lo Rojas Y se lavó la cara en una poza; Y junto a la mujer había un quiltro flaco De una flacura de palote, Como un niño carcomido por la roña de Lo Rojas, Y el quiltro me miró Moviéndome la cola Con la cabeza de un pescado En el hocico. Si, me pasa una cosa rara, muy rara, arriba de las micros. Sólo que después y de repente, en medio de mi soledad, Esa cosa rara, muy rara, Como víbora o tarántula, Despelleja su evidencia Y ahora no me acuerdo Si era una mujer o era un harapo Bebiendo el agua de una poza en la vereda Lo que vi; Ni me acuerdo si a su lado había un quiltro flaco, O había un niño Famélico Mirándome Llevándose a la boca La cabeza de un pescado. Enrique Ulises Silva Rodríguez 25/09/2004 11:26 Permalink. Tema: Versos actuales 15/09/2004Júbilo del cuerpoJúbilo del cuerpo, relámpago azul que se libera, tierno canibalismo de mi sexo comulgando con la carne y ese vino especial de sus más íntimos fluidos. ¿Qué torbellino de luciérnagas, qué aguacero dulce?, truenos desgajados por debajo de la hierba , nuestros labios enlazados callaban a la luna, ¿qué rumor de peces allá en el fondo del abismo?. En los ojos proyectado el fuego, a lomos de la noche oscura; el azogue turbio precipicio de la lluvia; frágil barca la guarida al borde del golpe de las aguas; ¡Oh!, que pavor temblando en las rodillas, del deseo mariposillas añiles, vórtice del preámbulo del beso, procurando devorar al mundo a destellazos húmedos y tórridos, lamiéndonos los ojos, comiéndonos las manos y sus crueles dedos.. Dichoso encuentro de esa espina que ablanda el corazón, arrancada a las sonrisas de ese cauce volcado en nuestras lenguas. Qué revoloteo de abejas alteradas como chispas, qué silencio solemne el de las ranas, qué austeros y atentos esos grillos, al rozar mi alma con tu alma, al pasar la tuya por la mía, qué aullido unísono de perros. Nuestros vientres fluidos ríos derramaban, desde tu cuerpo lanzándome al vacío hasta llegar allí, agazapada ebriedad de miradas abrazadas al delirio. Un instante... y mi dorso retenido inauguraba el alba; sigiloso descendí por las escalas de la noche, tu perfume de vorágine sangrienta me guardaba de esa ciudad, bostezándose del sueño, de sábanas marchitas y nunca suficientemente amplias. Edgar E. Ramírez 15/09/2004 21:21 Permalink. Tema: Versos actuales 01/09/2004Olor de los autobusesOlor de los autobuses Mezcla de gasoil y de humo, De sudor amortiguado Y restos de ambientador. Olor de muchos kilómetros Saboreado en el calor Que se escapa de las ruedas Y el motor, aún en marcha. Olor que casi se palpa A áreas de servicio De nocturnas autopistas En medio de ningún sitio. Olor rancio de estaciones Eternamente pobladas Por gente que está de paso (Algo así como un paréntesis). Es el olor del viajero Del miedo y la incertidumbre Del tedio de horas eternas Y días de carretera. Una atmósfera cargada De olores personales Que al mezclarse se convierten En el aroma de nadie. Hedor de carne indefensa De quien como una maleta Es llevado de un lado a otro Vendados ojos y oídos Por la tele y el motor. El olor del forastero, Del apátrida que pasa Por los sitios sin quedarse, De quien siempre continúa Su viaje a ninguna parte. Luis M. García Angulo 01/09/2004 21:33 Permalink. Tema: Versos actuales 14/08/2004Y de repente un díaEl vocerío las alturas resonantes las mujeres inclementes en su cascabeleo el cortejo rompiente como cocuyo azul las piedras y los muros con la herida crepuscular y la tarde desnuda hinchando la vigilia. Escapan las voces candorosas trepidando el sueño tísico la resaca de inventar de musitar el humo y los zafiros y la tierra con los brazos infernales con algas y volcanes imantados con la lengua encallada. Y el cuerpo clavado en el hambre y el cuerpo clavado en las venas y el cuerpo clavado en el vacío. Miladis Hernández Acosta 14/08/2004 15:10 Permalink. Tema: Versos actuales 31/07/2004NosferatuCon la capa caída, y después de la última cena bebió de su propia sangre para amortiguar la pena. Era pálida su piel, más pálida aún que al principio; y era negra la peste que había invadido el castillo. Y para salvar su idilio caminó por las tinieblas, que ayer habían sido hogar de la pueril inocencia. Y al verse en su esplendor El mandala agrietó sus redes. Y al profanar su piel Murió el Dios de los laureles Y su sangre corrió, como ofrenda para ella, y el sueño terminó sin pulcritud, sin decencia Y su idilio traidor, traicionado por la suerte a las sombras se marchó, cabalgando por la muerte. Emilia Carabajal 31/07/2004 12:09 Permalink. Tema: Versos actuales 14/07/2004TributoNos desterraron los símbolos. Arriaron nuestras banderas aquellas que gozosos enarbolábamos henchidos de ilusión, de juventud primera. Proscribieron las palabras, las canciones, los poemas -pueden ser más peligrosos que las armas- mientras con su estulticia impúdicamente nos cercaban pretendiendo hacer de nuestra derrota grandiosa victoria. Devolvednos todo aquello que rapazmente sustrajisteis; devolvednos la claridad del cielo en el plenilunio de enero, la música, las palabras robadas. Devolvednos nuestro tesoro más preciado, ajeno a la prisa, vuestra servil mercenaria. Devolvednos la calma, la mansedumbre, la sonrisa perdida tras el rictus amargo. Restituirnos el esplendor del estío y la luz caduca del otoño. Nos habéis convertido en máquinas que con esmero programáis para usarnos en vuestro provecho. Mas vuestra impostura no durará más que la onda de una piedra en el agua. Ana María Alcaraz Roca 14/07/2004 20:16 Permalink. Tema: Versos actuales 25/06/2004Donde la locura te cuelga de los ojosLA mirada extraviada de los tardos pájaros Húmedos todos de locura Que aguardando solícitas plumas maternas Permanecen ausentes, solos y locos Bienaventurados los seres alados sin alas La mirada extraviada de los santos locos A los que la vida se les escapa por las muñecas Cavan hoy la estéril tierra Para extraer esa extranjera azul y opaca La locura Tapizarle de cuchillos y clavarle mil agujas En el blanco muro de su pupila La mirada extraviada de los muertos por agua Suicidas todos Con esa inquilina loca atada a sus talones Son arrastrados al fondo Les llamaban locos La mirada extraviada de los ausentes Que escrutando el mundo con torcidos ojos Sobrellevan mal sus muertes La mirada extraviada de los tardos pájaros Que haciendo nidos en mi nuca Empuñan en sus picos huesos de muerto Y una locura Mientras alarmados Ansían como locos el ala cóncava Bienaventurados los ausentes de alas y cordura Nuria Ruiz de Viñaspre Ripa 25/06/2004 19:41 Permalink. Tema: Versos actuales 15/06/2004Imagen al amanecerEl agua del aspersor cubría la escena como una niebla, como una flama blanquísima, dueña de sí misma, de su brotar cambiante, de su pulso ritual y cadencioso. Un poco más allá y más allá hasta tocar las rocas. Lienzos de sol entre la cauda humeante; lluvia de cuarzo; interno oleaje silencioso. Un mismo denso movimiento lo centra; lo ahonda en su asombrado corazón. Profundo, colmado vórtice. Renace, tenue, su palpitar. Marmóreo y lento borbollón luminoso. Un poco más allá, más allá, su tacto límpido se estremece. Son remanso las rocas a su enjambre estelar, a su incesante, encendida nieve. Por un momento se cubre con su seda el jardín. Suavemente los troncos ceden y van tendiéndose sobre el pasto; largas sendas oscuras bajo el tamiz que inunda el amanecer. Cuando su lluvia se ha expandido hacia el este pesan menos las sombras y los troncos se adensan y se levantan. Vuelve entonces el arco a resplandecer. Una llama reciente nubla la escena, un olor de magnolias y rocas húmedas. Coral Bracho 15/06/2004 22:10 Permalink. Tema: Versos actuales 28/05/2004Morir en primaveraImagina una vida repleta de octubres imagina la malahierba cubierta de flores frescas imagínate un año completo de sólo octubres constituido. Imagina nacer con el verdor exuberante por escenario con la arboleda frondosa y vigorosa por jergón imagina vivir, tan sólo vivir sin reparar en que la muerte te espera más allá de la primavera y tu primavera es eviterna y tu vives solamente para ella. Imagina si la muerte te sorprendiese en octubre la naturaleza adorándote el arroyo florecido como cristal, los volantines, sus hilos enredados los aromas rutilantes y orgullosos, la hojarasca, sólo bruma de rocío sobre ella: ¡qué hermosa muerte sería! Imagina nacer en octubre imagina morir en octubre imagina girar una vida entera en espiral perfecta imagina poder decir aquí nazco, aquí muero No, no lo imagines enciende la chispa de tu albedrío. Felipe León 28/05/2004 21:58 Permalink. Tema: Versos actuales 16/05/2004Tu voz como un eco que no calla1 Este amor se ha vuelto callejero, intrépido, mirón, inverosímil. Se ha vuelto bandido, vicioso, prostituto. Anda buscándote y no te encuentra. Este amor se ha dedicado a mostrar las piernas, las manos y los labios. Anda buscándote por todas partes y no te encuentra. Este amor está predestinado a perderse en la ausencia, en la burla y la borrachera, en la oscuridad y la penumbra, en todos los ojos: Este amor está sin ti. 2 Dibujo tus ojos, los miro como nunca, a lo lejos. Los oigo, me quedo. Observo tu mirada. ¿Cómo podría dibujar tu mirada? Viene desde adentro, con todo lo que tienes que decir. Dibujo tus ojos, manantial de un mundo abierto. 3 Una mezcla de son candente y brisa tibia. Un yo no sé de sinsabor y miel, de luz en la mirada y oscuridad de algunos momentos. Un ensamble perfecto de inocencia y equilibrio. Una piel blanca de recuerdos en que he sentido tu aliento tan cerca, como respirando conmigo. Un latido tan fuerte de emoción, de rabia, de angustia, de amor. Una sombra imborrable impregnada en mi piel, una caricia en el rostro del amor y el ayer. 4 Mejor me guardo las flores, están empalagadas de un amor y de pronto se te pega su miel. Y si te abrazo, quizás vengas a quedarte en uno conmigo. ¿Qué pasaría entonces? Mejor me guardo mis poemas, están empalagados de amor y de pronto se te pega su miel, se te pega su aroma. Mejor lavo mi cuerpo con agua de sal para no impregnarte de este amor que se ha quedado. Aunque lave mi cuerpo, mis poros no saben hacer otra cosa que emanar amor por ti. 5 Me persigues y resuena tu voz como un eco que no calla. Tus pasos van detrás de los míos, son iguales, son tus ojos. Me sigues. Te veo huyendo de repente, te veo triste, te veo danzando tras la muerte. Tocas mi cuello, miras mis ojos, te alejas, te quedas. Obsérvame pero no me sigas. Salta hasta mi mirada en el segundo exacto, tú sabes dónde encontrar mis ojos. 6 Están todavía tus dedos recorriendo mis mejillas. La historia se detuvo en ese instante en que mis poros se abrían al paso de tus manos. Lentamente recorriste mis labios porque los deseabas. Yo estaba serena, envuelta en tu magia, y tus manos ahora tomaban mi rostro como suyo, con los ojos cerrados. La inercia era casi inmortal. Solo existía ese momento de ternura en que tus labios se posaron sobre los míos. 7 Machucando la magia, sentada sobre una búsqueda incoherente de palabras, con el pensamiento del frustrado. En la tarima del trofeo, soñando con la nada, enterrada de cabeza, sé que no hay nada más que este presente que se va. 8 Señora, va usted entrando sin permiso. He podido pedirle que se detenga. Por su ventana, trata de predecir mis movimientos. La decencia me ha impedido parar con su interés ¡maldita decencia! Señora, vaya usted a ocuparse de su vida, está caminando tras la nada: cada instante muere. ¿En que consiste su negocio? Dar información sin obtener nada a cambio, solo por la bendita satisfacción de hacer mi vida pública. 9 No existe luna, estoy corriendo tras el crepúsculo que no llega. Mientras continúo la carrera, me quedo sin cabellos, los tengo en las manos, la desesperación se ha apoderado de mis ojos, de mis labios y mis dientes. No existe luna en la tierra. Los gusanos vienen por mí. No sé nada, Cada segundo mi mente lo recuerda. 10 El cristal amenaza mis oídos, no hay tierra. Se evapora la sustancia con la cera de una baldosa y va la baldosa a ocupar el lugar de la tierra. Rebeca se come la tierra, y vengo a quedar arrinconada, plasmando letras. Rebeca come cristal y se transforma en porcelana. 11 Oír tu voz fue un relámpago fundido en las espúreas fantasías de la imaginación. Fue la nada y el todo de la incertidumbre convertida en inverosímil realidad. Fue el recóndito sentir de lo inesperado, de aquello que te deja sin palabras. Károl Lázaro 16/05/2004 12:14 Permalink. Tema: Versos actuales 03/05/2004Óxido de hierroI Lamento no haber visto la intención de tus ojos en la noche, fatal no haber interpretado la opresión de tu mano esquiva en mi ingle de plata. No sé ni diferencio cuándo alguien me ama o sólo me conmueve. Recogeré, pues así lo pide tu mirada ahora, las prendas depositadas como ofrenda a los pies de tu lecho -el carmín en las sábanas, los icores, se quedarán tras mi marcha en el buzón de los sueños- y me alejaré como el delincuente que persigue un deseo intangible, como la fiera ahíta por un rato, como si no fuera Lot y tú me importaras. II Sólo la luna brilla en el campo desnudo a esta hora de sombra casi irreal y me baña con su cascada de luz con la sobria suavidad del algodón humedecido. Voy de una luz a otra, sombrío, -bajar para subir, estallar como un globo tenso por el gas- por un campo de peces muertos, donde resbalan mis pies, sin equilibrio. El mundo es un gran cuarto oscuro, virtualmente abierto a los curiosos. A la luz escasa de esta búsqueda punzan las púas agrias de las ortigas, como rosas y encías sangrantes. De vez en cuando oigo gritos, risas, de bultos que acechan tras los arbustos, como los ecos rotos de una luz pegajosa. III Por la mañana un montón de chatarra, de viejos carromatos de óxido en los bordes del camino, y un árbol solitario al pie de un río. IV A este árbol de fuego en el verano le quedan solamente unas hojas de cobre recortadas contra el amianto del cielo. Los arcángeles del barro observan mudos cómo las cardelinas pían en sus ramas casi desnudas. Ya no sé si voy o vengo, si crezco hacia lo alto, como un tornado, o me hundo en el fango y la sevicia como un muerto arrojado a la tumba. No soy de nadie, sino de la tierra que abrupta me besa y me posee. Y del viento, que me acuna en la tarde. A la luz de la estación fría, blanca de nieve en lontananza, no valgo más que el afán de ser nube, sin dejar de ser raíz que busca el agua. Jesús Jiménez Reinaldo 03/05/2004 15:07 Permalink. Tema: Versos actuales |
"Si quieres ser escritor, escribe". Epicteto
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