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Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2005. 02/07/2005El acecho Se detuvo junto a la ventana, con el rostro descompuesto por el miedo y un brazo tendido de manera sentenciosa, mientras gritaba es él, está otra vez allí, en la calle, mirá. Tiré con violencia la revista que tenía en las manos y corrí en un impulso casi desesperado hacia la puerta. Ya eso resultaba un hábito más en el desarrollo diario, algo completamente mecánico que realizaba con pasmosa rapidez, como bajo el imperativo de una orden perentoria, cada vez que Marina denunciaba la presencia del hombre que se había convertido en una tenaz amenaza. Recorrí la calle con la furtiva esperanza de poder atraparlo y acabar por fin con esa pesadilla; divisé algunos familiares habitantes del barrio que regresaban del trabajo o procuraban gozar el fresco aire de la noche, pero ningún rastro de quien despertaba toda mi rabia no sólo por su constante acecho sino también porque parecía tener la rara cualidad de esfumarse repentinamente, con el sigilo de un ladrón consumado, como si pretendiera rehuir cualquier enfrentamiento o, peor aún, fuera una hábil maniobra para atacar en el momento oportuno. La búsqueda resultó inútil y de nuevo me sentí con las manos atadas, impotente para destruir la trampa que se iba tornando cada vez más opresiva, aunque me esforcé por reflejar un aspecto sereno, casi despreocupado, cuando regresé a la casa y Marina me abrazó con el cuerpo agitado. Repetí las palabras acostumbradas, calmate, ya se fue, no estaba en la calle. Ella no pareció oírme o ya ninguna razón conseguía tranquilizarla, conferirle la fuerza necesaria para desalojar el obsesivo terror que la dominaba, se habrá escondido, estoy segura, jamás aceptará que lo haya abandonado, volverá para matarnos. El silencio fue un tácito asentimiento, la pasiva conformidad de que ese ominoso presagio nos sumiría en un estado de permanente desasosiego, hasta producirse la catarsis que significara la liberación o el derrumbe total. La certeza de una espada suspendida sobre nosotros, que nos aplastaría de modo sorpresivo, comenzó a prevalecer tres meses atrás, cuando ella se presentó solicitando un empleo en la compañía de seguros donde yo trabajaba. Advertí enseguida su extrema tensión, que la incitaba a mirar en torno con una alarma apenas disimulada, y luego, a través de la tarea diaria que fuimos compartiendo, me sentí sorprendentemente atraído por ella. Quise indagar en su mundo que de pronto presentí arduo y enigmático. Así, me impuse casi la obligación de explorarlo, de averiguar la causa del pavor y la ansiedad que le hacían considerar como un fatal enemigo a cualquier persona que se le acercaba. Quizás me aceptó no tanto por mi asedio sino por la irrefrenable necesidad de sentirse protegida, de tener a su lado alguien que le brindara un sólido apoyo; pero en el curso de aquellos días en que nos dedicamos a ir al cine, comer en un club o pasear por un parque, eligiendo siempre los lugares más discretos y apartados, como dos fugitivos que buscaban con avidez un refugio seguro, no quiso o no se atrevió a confesarme abiertamente el peligro que la agobiaba. Cuando decidió mudarse a mi departamento, la primera noche de absoluta intimidad se vio perturbada por una cuota de duda e inquietud, porque mi anhelo de posesión significaba tal vez una especie de ataque o sometimiento que ella no estaba dispuesta a consentir, como si eso llevara implícito exponer su debilidad, dejarla sola y sin defensa. Comprendí que debía vencer ese último baluarte para descubrirla en su completa sinceridad, para que ya no hubiera ningún secreto ni subterfugio entre nosotros. No me equivoqué; le costó ceder, llegar a la entrega total. Después que el placer compartido fue transformándose en agradable ternura a través de inéditas caricias, Marina habló en tono suave, pareciendo que cada palabra la aliviaba de una carga bochornosa. Es por él, Eduardo Márquez, íbamos a casarnos pero lo abandoné y prometió matarme, tengo mucho miedo. Entonces la mantuve fuertemente abrazada, similar a un pájaro que necesitaba calor para volar de nuevo, expresándole mi protección, la seguridad de que nada malo habría de ocurrirle mientras estuviéramos juntos. No tardé en comprobar que esa aspiración era completamente estéril ante el poder avasallador de aquel hombre que fue ocupando entre nosotros el lugar de un intruso despiadado; ningún medio resultó adecuado para librarnos del excluyente dominio impuesto por su ambigua presencia. Apresados en la maraña creada por el acecho de él, llegué a pensar que no teníamos otra alternativa que vivir así: ella obsedida por el miedo de reconocerlo entre la gente que cruzaba por la calle y yo, por el contrario, deseando que sucediera eso, que al fin resolviera dar la cara para tener la oportunidad de aplacar mi acumulado furor. Debido a ese estado de progresiva nerviosidad, Marina decidió no sólo abandonar el trabajo, sino también rechazar las invitaciones para presenciar cualquier espectáculo o simplemente pasear por la ciudad, pues ya no tuvo otro propósito que permanecer encerrada en la casa. Respeté su voluntad, abrigando la esperanza de que eso tal vez la ayudaría a sobreponerse; mientras me encontraba en la oficina no lograba relegar un instintivo temor porque quedaba sola y sin resguardo, pero, al estar de nuevo juntos, disfrutábamos plenamente una dosis de dicha y alivio. El aparente sosiego que predominó durante algún tiempo me hizo olvidar que había un enemigo asediando implacablemente, hasta aquélla tarde en que, al regresar al departamento, descubrí a un grupo de personas en la vereda, hablando casi a gritos y con gestos de manifiesta sorpresa y confusión. De inmediato creí recibir un brutal puñetazo en pleno rostro y, con la certeza de que se había concretado lo presentido tantas veces, me abrí paso a empujones y por fin quedé inmóvil, petrificado, únicamente absorto en el cuerpo de ella desplomado en el suelo con la ridícula postura de un muñeco cuyos miembros han sido destrozados. Permanecí un largo rato así, ajeno a la presencia y el bullicio de los demás, luchando en vano por convencerme de que era cierto, que él había consumado su venganza, que ya resultaba absoluta mi impotencia para modificar ese hecho; después, con extrema lentitud, levanté la cabeza y clavé la mirada en la ventana del tercer piso, completamente abierta, que me pareció un hueco odioso y siniestro a través del cual Marina había encontrado un atroz castigo o una definitiva liberación. Como una verdadera tortura soporté los extensos interrogatorios de la policía, aunque pude aportar muy pocos datos sobre la única persona que consideraba responsable de lo sucedido, excepto decirles que se llamaba Eduardo Márquez y darles las someras referencias físicas que ella me había confiado; no contaba con fotos para ayudar a identificarlo y eso tornaba muy remota la posibilidad de atraparlo. Sin embargo, deseé que no lo hicieran; la muerte de Marina resultaba algo demasiado personal, que me propuse vengar de manera exclusiva, impulsado por un voraz resentimiento, por el peso de una imprevista soledad. Poco a poco me fui hundiendo en un estado febril, casi de enloquecida exaltación, mientras estaba en la casa o realizaba mecánicamente las tareas diarias, o caminaba sin rumbo por las calles, consumido por la espera semejante a una cruel e interminable agonía. Procuré convertirme en un blanco perfecto, sumamente tentador, para que él repitiera su ataque, pues comprendí que no tenía otro modo para enfrentarlo; luego de sobrellevar durante varias semanas una angustiosa expectativa, el desaliento me hizo creer que nunca podría castigarlo, que él tal vez tuvo el único objetivo de matar a Marina. El hecho de su brusca y total desaparición me fue dejando el sabor de un agrio fracaso, la certidumbre de que jamás me recobraría de esa derrota. Me invadió con mayor fuerza el recuerdo de ella, acuciando mi remordimiento pero transformándose también en la única forma de recuperarla. Comencé a quedarme todo el tiempo libre recluido en el departamento que de repente pareció tener la cualidad de un refugio acogedor, de una ignorada belleza, donde ella fue surgiendo como una presencia tangible a través de cualquier objeto, de cada rincón en que vivimos un acto de amor, de la ropa que distribuí con afectuoso cuidado en el ropero. Fue mientras realizaba la tarea de revisar y arreglar todas las cosas de Marina cuando un día, sorpresivamente, descubrí en el fondo de un cajón la página de un diario, vieja y arrugada, a la que tal vez no le habría prestado la menor atención si no hubiera reparado que estaba celosamente guardada. Entre curioso e intrigado por el grueso título que hacía referencia a un drama pasional, observé la foto que mostraba el cuerpo de un hombre caído en un cuarto donde el mobiliario desordenado reflejaba la huella de una furiosa pelea, y luego, cuando leí el artículo, todo a mi alrededor comenzó a girar en un absurdo torbellino. No pude evitar un grito de protesta o de completo desconcierto ante la súbita, increíble revelación que me sacudió como una certera puñalada, mientras releía la noticia hasta que las letras se tornaron indefinidas frente a mi ojos cansados: "Mendoza, 19. A raíz de un violento altercado, que se presume de índole pasional de acuerdo con el testimonio suministrado por algunos vecinos, fue víctima de tres balazos el empleado Eduardo Márquez, de veintiséis años. Todas las sospechas del crimen recaen sobre su prometida, Marina Velasco, quien actualmente se encuentra prófuga".Ángel Balzarino 02/07/2005 10:53 Permalink. Tema: Prosa actual SituacionesCon cierta gente, uno se siente incómodo como cuando tiene arena en el espinazo o un clavo en la bota y busca la puerta de salida con urgencia. Con otra gente, uno estira las piernas -se afloja- enciende un cigarrillo lee un verso se agarra de las mechas por ideas políticas, habla del hijo que se engendró una vez entre girasoles, recibe un puñete de frente, lo devuelve, come pan y duerme en la misma pieza. Por suerte ésta última es la mayoría. Todo es cuestión de encontrarse. Delia Domínguez 02/07/2005 11:03 Permalink. Tema: Versos actuales El papel tenía un precio Es curioso que nos quieran colar que los periódicos en Internet deberían ser de pago cuando a nadie se le ocurriría poner una radio online sintonizable a través de una suscripción anual. El argumento "lo que se cobra offline hay que cobrarlo online" es tan estúpido como su enunciado opuesto. En la Red no hay papel, ni habrá periódicos. Es otro medio, otro canal, otra cosa... con unas reglas de juego que están por inventar. Pero hay quien insiste en cobrar por el papel en Internet, aunque en la Red no haya papel. A las personas que se muestran escépticas con las posibilidades de éxito de los modelos de negocio basados en el cobra-hoy-lo-que-reagalaste-ayer-y-que-se-encuentra-por-todas-partes se las tacha de 'ilusas', 'utópicas', 'hippies', 'imbéciles' e incluso de 'gurús'. Un argumento habitual a utilizar contra el 'visionario' de Internet que asegura que es complicado vender agua salada en medio del mar es preguntarle si sus hijos no gastan pañales, si no paga alquiler o si, en fin, vive del aire. Lo curioso es que los que se llenan la boca con un "¡no regales tu trabajo, leñes!", jamás se lo espetarían al locutor de radio o al productor de televisión. Nadie imagina a una horda de financieros/inversores/empresarios/consultores acorralando a Gabilondo contra la pared, preguntándole, mientras castigan su iris con una bombilla de 300W, por qué diantres no hace pagar a todos sus radioyentes. La tele, mayormente, no cobra (y nadie se queja); no se conoce un oyente abonado a un programa de radio; la gente paga al quiosquero a cambio de un puñado de hojas manchadas con tinta. Eso es la ley de la calle... En esto que llega Internet y la gente se despista, pierde el norte y, cuando se quiere dar cuenta, ya nada es lo que era. Las ondas de radio y la señal de TV no cuestan nada (directamente) al consumidor de medios; el papel de los diarios, sí. Si lo que se quiere es trasladar a la Red de una forma un tanto simplista el negocio tradicional, los defensores del cobro por contenidos deberían repensar sus argumentos. Si el diario pasa factura al lector porque necesita talar árboles y alquilar grandes imprentas para elaborarse, y sigue recibiendo una buena cantidad de dinero de la publicidad, quizá no encuentre justificación para ponerse precio en Internet. Digamos que se trata de dar la vuelta al argumento de 'paga on lo que siempre has pagado off' —si la tele no se paga en el salón, tampoco se paga en Internet; y si el periódico se paga en la calle, hay pagarlo siempre—, por el de... Internet todo lo cambia, quieras o no. Y ahora empezamos a hablar de información, no de medios. No es un periódico/TV/radio accesible a través del ordenador. Se trata de un nuevo canal (medio), situado en el mismo plano —al menos desde el punto de vista del consumidor de información— que los demás. Los dinosaurios de los medios (o los medios dinosaurios) tratan de implantar un chip al personal en el que han grabado "en la Red te informarás en un periódico" (en el de siempre, si puede ser) y "pagarás por él como siempre has hecho". Pues sí: leerás las noticias en la edición digital de un periódico, pero también en la de una revista, o en un portal, un weblog, un grupo de noticias, una cadena de televisión, un boletín electrónico... o a través de un robot que clasifica automáticamente 4.000 fuentes de información. Pero siempre hay que volver a lo básico: las empresas son entes que necesitan ganar dinero para subsistir. Pues bien les valdría a esas empresas de medios decirle a sus 'fieles' que necesitan su dinero para salir adelante en vez de utilizar falaces argumentos tales como que el lector de papel no puede cargar a su espalda con el de pantalla. Si cobran su producto informativo en la Red con éxito es porque el lector lo aprecia, lo quiere tener, no lo encuentra en otro lugar y está dispuesto a pagar por él. Pero quizá no sea una buena forma de empezar cobrar dos veces por el mismo producto: es injusto que el suscriptor que recibe el ejemplar en casa no pague en la web, pero sí el que lector fiel que hace el esfuerzo de acercarse cada mañana al quiosco. En estos dimes y diretes que irán enfocando el modelo de negocio de los medios online del futuro, tenemos, gracias a Dios, de todo. El País (¡bendito sea!) ha tenido los redaños de lanzarse a una piscina vacía; de echar la caña con un gusano en el anzuelo en un mar en el que no hay sitio para tanto cebo. Bienvenido sea su previsible batacazo, porque será él el que se lo pegue (y no nosotros). O su éxito, que nos hará reconocer humildes que estábamos equivocados, y que la Red es suya (y no nuestra). Cuatro puntos más razonable, su competidor El Mundo se adelantó a cobrar por sus contenidos, pero sólo por el 'papel': la copia electrónica de los contenidos del diario y el archivo histórico serán de pago, pero no el 85% de la web, que es todo lo que no es papel volcado: Internet. Y luego quedan los de free for ever, que nacen, crecen, se reproducen y, mayor y lastimeramente, mueren. Entre ellos están los modelos de negocio del trabuco: págueme usted por este banner o verá lo que cuento en mi edición de mañana. Los hay que viven sin vivir en ellos, en los que la fe y el tiempo libre suplen a las nóminas de fin de mes. Y están también, digamos en el extremo opuesto a gente como la de El País, los que quieren ofrecer al pueblo información libre y gratuita, siempre que no sea suya, o sea, que no tengan que desembolsar un duro para producirla. Así cualquiera regala. Iñaki I. Rojo El ojo pineal (fragmento) Está claro que el mundo es puramente paródico, es decir, que cada cosa que miramos es la parodia de otra, o incluso la misma cosa bajo una forma engañosa.Desde que las frases circulan en los cerebros ocupados en reflexionar, se ha procedido a una identificación total, ya que, con la ayuda de una cópula, cada frase liga una cosa a otra; y todo estaría visiblemente ligado si se abarcara con una sola mirada el trazado, en su totalidad, que deja un hilo de Ariadna, conduciendo el pensamiento en su propio laberinto. Sin embargo, la cópula de los términos no es menos irritante que la de los cuerpos. Y cuando grito: SOY EL SOL, me sobreviene una erección completa, pues el verbo ser es el vehículo del frenesí amoroso. Todo el mundo es consciente de que la vida es paródica y necesita una interpretación. Así, el plomo es la parodia del oro. El aire es la parodia del agua. El cerebro es la parodia del ecuador. El coito es la parodia del crimen. El oro, el agua, el ecuador o el crimen pueden enunciarse indiferentemente como el principio de todas las cosas. Y si el origen no se asemeja al suelo del planeta que parece ser la base, sino al movimiento circular que el planeta describe alrededor de un centro móvil, un coche, un reloj o una máquina de coser pueden aceptarse igualmente como principio generador. Los dos movimientos principales son el movimiento rotativo y el movimiento sexual, cuya combinación se expresa mediante una locomotora compuesta de ruedas y de pistones. Estos dos movimientos se transforman uno en otro recíprocamente. De este modo constatamos que la tierra al girar hace copular a los animales y a los hombres, y (como lo que resulta es también la causa de lo que provoca) que los animales y los hombres hacen girar a la tierra copulando. La combinación o transformación mecánica de estos movimientos es lo que los alquimistas buscaban bajo el nombre de piedra filosofal. Como consecuencia de esta combinación de valor mágico, la situación actual del hombre está determinada en medio de los elementos. Un zapato abandonado, un diente cariado, una nariz demasiado corta, el cocinero escupiendo en la comida de sus señores, son al amor lo que el pabellón es a la nacionalidad. Un paraguas, una sexagenaria, un seminarista, el olor de los huevos podridos, los ojos penetrantes de los jueces, son las raíces por las que el amor se nutre. Un perro devorando el estómago de una oca, una mujer ebria que vomita, un contable que solloza, un tarro de mostaza, representan la confusión que sirve al amor de vehículo. A un hombre situado en medio de los otros hombres le irrita saber por qué él no es uno de los otros. Acostado en una cama junto a una chica que ama, olvida que no sabe por qué es él, en lugar de ser el cuerpo que toca. Ignorándolo todo, sufre a causa de la oscuridad de la inteligencia, que le impide gritar que él mismo es la chica que olvida su presencia agitándose en sus brazos. El amor, o la cólera infantil, o la vanidad de una heredera de provincia, o la pornografía clerical, o el solo de una cantante, hacen divagar a los personajes olvidados en apartamentos polvorientos. Se esforzarán en buscarse ávidamente unos a otros: nunca encontrarán más que imágenes paródicas y se dormirán tan vacíos como los espejos. La chica ausente e inerte que está suspendida en mis brazos, sin hacerme ilusiones, no me es menos extraña que la puerta o la ventana a través de la (s) que puedo mirar o pasar. Encuentro la indiferencia (que le permite abandonarme) cuando me duermo por incapacidad de amar los acontecimientos. Le es imposible saber a quién encuentra cuando la estrecho porque ella representa obstinadamente un completo olvido. Los sistemas planetarios, que giran en el espacio como rápidos discos y cuyo centro se desplaza igualmente describiendo un círculo infinitamente más grande, se alejan continuamente de su propia posición para volver a ella acabando su rotación. El movimiento es la figura del amor incapaz de detenerse sobre un ser en particular y pasando rápidamente de uno a otro. Aunque el olvido, que así lo condiciona, no es más que un subterfugio de la memoria. Un hombre se levanta tan bruscamente como un espectro sobre un ataúd y se acuesta de la misma manera. Vuelve a levantarse algunas horas después y se acuesta de nuevo y continúa así cada día: este gran coito con la atmósfera celeste está regulado por la rotación terrestre frente al sol. Así, aunque el movimiento de la vida terrestre esté acompasado por esta rotación, la imagen de este movimiento no es la tierra que gira, sino la verga penetrando a la hembra y saliendo de ella casi por completo para volver a penetrar. El amor y la vida parecen individuales sobre la tierra sólo porque en ella todo se rompe por vibraciones de amplitud y duración diversas. Sin embargo, no existen vibraciones que no estén conjugadas con un movimiento circular continuo, lo mismo que la locomotora que rueda sobre la superficie de la tierra, imagen de la metamorfosis continua. Los seres sólo mueren para nacer a la manera de los falos que salen de los cuerpos para volver a penetrarlos. Las plantas se elevan en la dirección del sol y se acuestan a continuación en la dirección del suelo. Los árboles erizan el suelo terrestre de una cantidad innumerable de floridas vergas apuntando hacia el sol. Los árboles que crecen con fuerza acaban quemados por el rayo, talados, o desarraigados. Devueltos al suelo, se elevan idénticamente con una forma distinta. Y su coito polimorfo está en función de la uniforme rotación terrestre. La imagen más simple de la vida orgánica unida a la rotación es la marea. Del movimiento del mar, coito uniforme de la tierra con la luna, procede el coito polimorfo y orgánico de la tierra y el sol. Sin embargo, la primera forma del amor solar es una nube que se eleva por encima del líquido elemento. La nube erótica se torna a veces tormenta y vuelve a caer a la tierra en forma de lluvia, mientras el rayo desfonda las capas de la atmósfera. La lluvia vuelve a elevarse pronto en forma de planta inmóvil. La vida animal procede en su totalidad del movimiento de los mares, y en el interior de los cuerpos la vida continúa emergiendo del agua salada. El mar ha jugado así el papel del órgano hembra que se licúa bajo la excitación de la verga. El mar se masturba continuamente. Los elementos sólidos que contiene, removidos por el agua animada de un movimiento erótico, resplandecen en forma de peces voladores. La erección y el sol escandalizan lo mismo que el cadáver y la oscuridad de las cuevas. Los vegetales se dirigen uniformemente hacia el sol y, por el contrario, los seres humanos, aunque sean faloides como los árboles, en oposición al resto de los animales, desvían necesariamente los ojos. Los ojos humanos no soportan ni el sol, ni el coito, ni el cadáver, ni la oscuridad, sino con reacciones diferentes. Cuando tengo el rostro inyectado en sangre, se torna rojo y obsceno. Traiciona al mismo tiempo, por mórbidos reflejos, la sangrienta erección y una sed exigente de impudor y de desenfreno criminal. Por eso no temo afirmar que mi rostro es un escándalo y que mis pasiones sólo puede expresarlas el JÉSUVE. El globo terrestre está cubierto de volcanes que le sirven de anos. Y aunque este globo no devore nada, a veces arroja al exterior el contenido de sus entrañas. Ese contenido surge estrepitosamente y vuelve a caer chorreando por las pendientes del Jésuve, sembrando por todas partes el terror y la muerte. En efecto, los movimientos eróticos del suelo no son fecundos como los de las aguas, pero son mucho más rápidos. La tierra se masturba a veces con frenesí y sobre su superficie todo se desploma. El Jésuve es, así, la imagen del movimiento erótico, dando por fractura a las ideas contenidas en la mente la fuerza de una erupción escandalosa. Aquellos en los que se acumula la fuerza de erupción se sitúan necesariamente abajo. Los obreros comunistas parecen a los burgueses tan feos y tan sucios como las partes sexuales y velludas o partes bajas: tarde o temprano tendrá lugar una erupción escandalosa en el curso de la cual las cabezas asexuadas y nobles de los burgueses serán cortadas. Desastres, las revoluciones y los volcanes no hacen el amor con los astros. Las deflagraciones eróticas revolucionarias y volcánicas están en antagonismo con el cielo. Lo mismo que los amores violentos, se producen quebrantando la fecundidad. A la fecundidad celeste se oponen los desastres terrestres, imagen del amor terrestre incondicional, erección sin fin ni regla, escándalo y terror. El amor exclama así en mi propia garganta: soy el Jésuve, inmunda parodia del sol tórrido y cegador. Desearía ser degollado violando a la chica a quien hubiera podido decir: eres la noche. El Sol ama exclusivamente la Noche y dirige hacia la tierra su violencia luminosa, verga innoble, pero se encuentra en la incapacidad de conmover la mirada o la noche, aunque las nocturnas extensiones terrestres se dirigen continuamente hacia la inmundicia del rayo solar. El anillo solar es el ano intacto de su cuerpo a los dieciocho años, al cual nada tan cegador puede compararse, con la excepción del sol, aunque el ano sea la noche. Georges Bataille Palabras para JuliaTú no puedes volver atrás porque la vida ya te empuja como un aullido interminable. Hija mía, es mejor vivir con la alegría de los hombres, que llorar ante el muro ciego. Te sentirás acorralada, te sentirás perdida o sola, tal vez querrás no haber nacido. Yo sé muy bien que te dirán que la vida no tiene objeto, que es un asunto desgraciado. Entonces siempre acuérdate de lo que un día yo escribí pensando en ti como ahora pienso. Un hombre solo, una mujer así tomados, de uno en uno, son como polvo, no son nada. Pero yo cuando te hablo a ti, cuando te escribo estas palabras, pienso también en otros hombres. Tu destino está en los demás, tu futuro es tu propia vida, tu dignidad es la de todos. Otros esperan que resistas, que les ayude tu alegría, tu canción entre sus canciones. Entonces siempre acuérdate de lo que un día yo escribí pensando en ti como ahora pienso. Nunca te entregues ni te apartes junto al camino, nunca digas no puedo más y aquí me quedo. La vida es bella, tú verás como a pesar de los pesares tendrás amor, tendrás amigos. Por lo demás no hay elección y este mundo tal como es será todo tu patrimonio. Perdóname, no sé decirte nada más, pero tú comprende que yo aún estoy en el camino. Y siempre, siempre acuérdate de lo que un día yo escribí pensando en ti como ahora pienso. José A. Goytisolo 02/07/2005 11:38 Permalink. Tema: Versos clásicos Espantapájaros No sé, me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso si! - y en esto soy irreductible- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretenden seducirme! Está fue -y no otra- la razón de que me enamorase, tan locamente, de María Luisa. ¿Que me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos? ¿Que me importaban sus extremidades de palmípedo y sus miradas de pronóstico reservado? ¡María Luisa era una verdadera pluma! Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, volaba del comedor a la despensa. Volando me preparaba el baño, la camisa. Volando realizaba sus compras, sus quehaceres... ¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando, de algún paseo por los alrededores! Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado". ¡María Luisa! ¡María Luisa!...y a los pocos segundos, ya me abrazaba con sus piernas de pluma, para llevarme, volando, a cualquier parte. Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia que nos aproximaba al paraíso; durante horas enteras nos anidábamos en una nube, como dos ángeles, y de repente, en tirabuzón, en hoja muerta, el aterrizaje forzoso de un espasmo. ¡Que delicia la de tener una mujer tan ligera... aunque nos haga ver, de vez en cuando las estrellas! ¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes... la de pasarse las noches de un solo vuelo! Después de conocer a una mujer etérea, ¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre? ¿ Verdad que no hay una diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo? Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando. Oliverio Girondo 02/07/2005 11:41 Permalink. Tema: Prosa clásicos 31/07/2005Estaba tan ocupado... Estaba tan ocupado con las actualizaciones de su página web, que descuidó actualizar su propia vida: dejó de frecuentar a los amigos, se ocupaba cada vez menos de sus hijos y, sobre todo, olvidó decirle que la quería. Apenas dirigía miradas fugaces a aquellos ojos que antes le encendían el alma, dejó de actualizar los besos, que se hacen viejos tan pronto, y no alimentó de ninguna manera las ilusiones que un día compartieron. Y cuando quiso actualizar su vida, había olvidado la contraseña de acceso. Y los amigos, los hijos, y sobre todo ella, sólo le devolvían mensajes de error que le instalaron, primero en la confusión, y después en la profunda locura.Víctor M. Juan Borroy 31/07/2005 12:00 Permalink. Tema: Prosa actual Amor, ya no te extrañoAmor, ya no te extraño, porque siempre te encuentro en la nube viajera, en el astro distante, en el rumor del mar, en el viviente centro de la flor que eclosiona, en el áureo levante. Amor, ya no te busco, porque te llevo dentro con la impasible luna, con el sol abrasante, con el fulgor de afuera y la sombra de adentro, la inmortal siempreviva y el azahar fragante. Estás conmigo siempre: te tenga o no te tenga, te siento al lado mío, aunque te encuentres lejos, en el fondo del alma, bien que no te retenga, para advertir entonces, recién, de la medida en que te quiero ahora, que vamos para viejos. Mi cariño traspasa los bordes de la vida. Marilina Rébora 31/07/2005 12:04 Permalink. Tema: Versos actuales Literatura prehispánica en el Perú Clasificamos dentro de "Literatura prehispánica en el Perú" a toda aquella obra literaria creada antes de la llegada de los españoles al Perú (1492). A pesar de que el Imperio Incaico no tuvo escritura sí se cultivó la literatura oral. Todas las obras eran contadas de padres a hijos como una tradición de la misma manera que se aprendía a trabajar la tierra y otros oficios.En líneas generales podemos decir que los temas principales estuvieron relacionados con los dioses, la agricultura y la vida en sus comunidades o ayllus. Además, los autores de las obras no son, ni fueron conocidos y toda la obra que conocemos fue recopilada por los cronistas de la época colonial. 1.- Literatura épica: una de las características principales de los Incas era que conservaban algunas tradiciones de las culturas antiguas. En sus obras narran recuerdos de algún hecho histórico pero "adornado" con hechos imaginarios, y es ahí donde está el valor literario. a) Cantares serranos: El mito de Pacaritamu, Leyenda de Manco Cápac y Las hazanas de los Incas. b) Cantares costeño-serranos: El mito de la creación o de la Illa- Tici- Viracocha y La leyenda de Tumbe. c) Cantares costeños: El mito de Kon, El mito de Vichama y La leyenda de Naylamp. 2.- Lírica quechua: no es una poesía singular sino de comunidad cuyos temas principales son el culto a la tierra, celebración del éxito militar, el culto a los dioses. En los tiempos más antiguos se solía acompañar de música. Ejemplo: "Kayllallapi puñanki chaupi tutan hamurayki" Al cantito dormirás media noche yo vendré a) Lírica coral, el "Haylli": eran expresiones alegres que presidían festejos religiosos, militares o campesinos. Se o recitan en coro. -Tema religioso: "Yo soy rico en plata, yo soy rico en oro; de Viracocha, el creador, yo soy su adorador". -Tema militar: "Beberemos del cráneo del traidor; de sus huesos haremos flautas; de sus piel haremos un tambor; usaremos sus dientes en un collar; después bailaremos". b) Lírica íntima, el "Harawi": es la poesía popular. Tiene los siguientes subgéneros: -Aymoray: canto de las siembras y de las cosechas. Ambiente campesino. -Huacataqui: composición pastoral. Figuras de animales domésticos. -Urpis: amor a la familia, tierra y hogar; es nostálgica, lamentosa por el sentimiento de los indígenas que tenían que marcharse de su pueblo para ir a trabajar a otro, pero con esperanza de volver al hogar: "Con el fuego sagrado llegará el día de reunirnos entonces con nuestros amigos tendremos fiesta y alegría". -Elegías: se distinguen dos tipos de composiciones, el "ayataqui" que es el canto de la muerte y el "wanka" que es la expresión del dolor ante la muerte. Ejemplo de wanka: "¿Qué arbol me prestará ahora su sombra? ¿Qué cascada me dará su canción? ¿Cómo he de poder quedarme tan solo? El mundo será un desierto para mí". -Aranway: composición sarcástica, irónica, burlesca. -Wawaki: se recitaban en las festividades de la Luna, se aprecia un refinamiento poético dentro de las expresiones campesinas. 3.- Literatura dramática: algunas obras se representaron en rituales ofrecidos a dioses. Los argumentos variaron según el tipo de obra: -Tragedias: hazañas militares, sus batallas y victorias; proezas y glorias de soberanos y héroes pasados. -Comedias: agricultura, labores del campo, cosas del hogar y de la vida de familia. Una de las obras más famosas se llama "Ollantay". Paula Budge Estructuras de lo imaginario en Los Versos del Capitán de Pablo Neruda -IntroducciónLa poesía y su relación con la filosofía no es un tema nuevo ni mucho menos, al hablar de ello situamos nuestro decir cerca de autores como Homero y Hesíodo cerca de libros como La Biblia, el Corán, los Upanishads y los Eddas, es decir, cerca de los cantos poéticos que hablaron del universo, de su orden y de la creación, que a la vez tornaron su decir en sabiduría, a su enunciación en hermenéutica, y a la tarea del pensar en el modo de la filosofía. Decir que toda literatura profana se deriva de un relato religioso, a veces un relato realmente fundador, tampoco es algo nuevo, ya lo teníamos en el tapete desde los escritos de W. Otto, M. Eliade, G. Bertin, G. Jung, G. Dumèzil, etc., tratando de situar al poeta en el lugar que le corresponde en la ciencia del hombre -sosteniendo a la vez, y en esto rehaciendo los pasos de G. Durand, que esta ciencia es posible de ser enunciada—, que vendría del ethos, es decir, la memoria inconsciente, inmemorial, transhistórica, de los seres y de los pueblos, de las sociedades y de los individuos. Tratando de salvar el reduccionismo occidental y tratando de situar al autor en la mera perspectiva de lo humano. Georges Dumèzi1 ha dicho que toda obra es demiúrgica: crea mediante palabras y frases, un cielo nuevo y una tierra nueva. La obra no es un informe, no es un rapport. Si vamos a dar crédito a lo antes dicho y a situarnos del lado de una Rezeptiontheorie (teoría de la recepción). No hay un yo social distinto del yo profundo. Ésta es la tesis fundamental. Todo ensamblaje casual de palabras toma maravillosamente la necesidad de un sentido, nos dice V. Alquié en su Philosophie du Surréalisme. Toda literatura es una apuesta creadora contra este fabuloso ancestro que, por casualidad, habría escrito El Libro (la Biblia, los Upanishads o los Edda). "De1 mismo modo que la ética viene del ser y la moral de quien manda, el significado viene del ser, cuyo pasado, presente y futuro se subsume en su Imaginarlo, y no de los detentores de la verdad." Así, el poeta, viene a ser el vórtice de sentido de un logos propio y a la vez humano. Neruda posee intuición filosófica. En su obra, la relación filosofía y literatura es de carácter pendular. Quizá el problema pasa por la intención del autor, ya que Neruda se plantea en las antípodas de un quehacer teórico, o poético y filosófico, al modo que lo hicieran Hölderlin o Borges. O tal vez sea un problema de lenguaje, entre lo propio de la filosofía y lo propio de la literatura, si pudiera determinarse algo por el estilo. No es el caso de la presente investigación ahondar en temas formales. Bastante han hecho los críticos literarios y los filósofos tardo—modernos con su estructuralismo, que siendo la última consecuencia de la evacuaci6n del significado iniciada por los formalistas (lingüísticas y literarias), aceptan al hombre como una necesidad, y pretenden que sus obras sean el fruto del azar. Ricoeur nos habla de una función heurística del discurso poético, por eso la poesía no es sólo retórica —como quisieran los estructuralistas—, y por eso está más cerca de la filosofía. La metáfora es la herramienta, La clave, la parsimonia, la piedra filosofal, que va a permitir al autor y al lector, el ingreso a un descubrimiento de la realidad. La poesía hace su ingreso en el discurso como una mimesis, que deja de serlo desde que se hace necesaria, sagrada, inamovible en tanto que obra, opus... cuando no tiene ni necesita justificaci6n y, de este modo, conmemora y denota, recuerda y significa. Podemos todavía sostener que en poesía y en filosofía hay coincidencia de propósito y coincidencia critica. También que hay en Neruda un reconocimiento de una comprensión cosmológica de carácter existencial. Su poesía va a discurrir sobre los acontecimientos y las cosas... experiencia cosmológica con fondo existencial. Y así, como toda creación literaria es transformadora de lugares geográficos en topoi —lugar simbólico—, las realidades psicológicas en personae, hasta en héroes, los momentos o sucesos en kairoi —momento justo, teofanía—, y el decir en logoi— palabra creadora, sabiduría—, asimismo el discurso poético deviene en un quehacer que se hermana con la filosofía, que difiere en el modo de acercarse a una misma verdad. -Estructuras de lo imaginario. Lo imaginarlo de una obra deviene su fundamento, las columnas sobre las que se construye el edificio del sentido. Neruda, en su obra Los Versos del Capitán —que consta de cuarenta y siete poemas, mas una carta y una explicación en la que se hace cargo del hecho que apareciera publicado por primera vez en calidad de anónimo, ordenado esto en siete partes- que en una primera lectura aparece como dedicada al amor sensual, de pareja, deja entrever de su proceso do creación, el quehacer del hermeneuta, del hombre quo busca, sea este filósofo, científico, mago o santón. La figura femenina, el andrógino, la mater—terra, el viaje iniciático o la búsqueda, y también la noción de coincidentia opossitorum, son los arquetipos principales que atraviesan esta obra. Neruda evidencia una inclinación por lo femenino como una búsqueda, casi en un sentido alquímico. Símbolos como la rosa, la amada, la luna y la tierra, devienen intercambiables e identificables. "... suben tus hombros como dos colinas..." "...mido penas los ojos más extensos del cielo / y me inclino a tu boca para besar la tierra." Esta amada es la que encierra el sentido, la verdad, la sabiduría, y que hace de su aparición, de su contacto con el poeta, un suceso de teofanía. En la historia de la humanidad, la amada aparece como guía. Así era entendida la amaxia uxoris de los caballeros andantes, o la pistis—sophia de los alquimistas, o Atenea-Minerva para los filósofos de la antigüedad (poeta y filósofo se confunden en la noche de los tiempos, pero concederemos la distinción desde Homero y Hesíodo en adelante). Inspiración y atracción a lo que se intuye está más allá, esto es la amada. Relacionada con la leyenda del Grial o Graal, la copa magnífica, que opera una torsión en la herencia del pensamiento dualista, lógico—matemático, sometido a una lógica del todo o nada, que termina por hacernos renegar de la realidad —sensible o de la experiencia- siempre paradojal, que estructura los proyectos de pensamiento desde un pensamiento dialéctico, significando dicha torsión, un tratamiento diferente de lo complejo de la realidad. Así, al revisar el bagaje de textos antiguos que dan noticias de los arquetipos fundantes, tal como lo son la amada y/o el graal, nos entregamos a una cierta humildad epistemológica, poniendo al mito como motor de la reflexión. El graal-amada aparece vertebrando la obra de Neruda, y en su etimología remite a los mismos tópicos con que el poeta nos envuelve. Graal, lleva en sí la idea de vaso, de copa —del. griego krátera, y del latín, cratalem— se lo asocia además a la idea de fuente, de entrada subterránea, de gruta, y desde la etimología germana, a la idea de tumba -graben, creuser- participando así de estructuras de significación más amplias, que dicen relación con la nutrición, con la intimidad y lo místico. El campo semántico de estos arquetipos es aún mayor, graal tendría relación con el vocablo provenzal gradale —libro-, así se referiría a la palabra perdida, la palabra original que se debe buscar, que por lo tanto conmina a una búsqueda. Este libro podría ser el Gran Libro de la Naturaleza de los alquimistas, el Liber Mundi, donde está la revelación del mundo. En el Apocalipsis de Juan se puede igualar al Arbol de la Vida. Neruda no está lejos de este discurso: En El Alfarero, "Todo tu cuerpo tiene / copa o dulzura destinado a mí." O en 8 de Septiembre, "Hoy, este día fue una copa plena", el momento y la verdad dicha y vivida, kairos-logoi. La tierra se iguala al mar, los elementos se mezclan, se confunden y desdibujan en un proceso heurístico inconsciente pero apasionado a la vez. Pasos de ciego, caminar de sonámbulo. "Hoy el mar tempestuoso / nos levantó en un beso / tan alto que temblamos / a la luz del relámpago..." En el momento de la revelación, o de la develación del ser, aparece el andrógino anunciándole: "Hoy nuestros cuerpos se hicieron extensos, / crecieron hasta el límite del mundo y rodaron fundiéndose / en una sola gota / de cera o meteoro." Estas últimas dos palabras, cera y meteoro, son elementos que representan lo diurno y lo nocturno, el sol y la luna, lo seco y lo húmedo; caminos paralelos para llegar a la verdad. El régimen diurno representa la estructura heroica, la idealización, la exclusión de los contrarios. "Es el mundo de la búsqueda de la pureza, de la luz, de la escención heroica hacia la meta ideal, mundo de héroes y paladines que la imagen de la espada ilustra. Conecta el símbolo monárquico del cetro, el águila y todo cuanto permite esca1ar." Hay referencia a la organización patriarcal —dicho sea de paso es el Padre, la autoridad— que este régimen sustenta neutralizando el matriarcado original con imágenes oscuras y temporales que se concretan en imágenes de la gran diosa terrible —tempestad, montaña- la feminidad destructora y devoradora. Este régimen, siguiendo a Alain Verjat, sustentaría las filosofías de Descartes y Platón, que se basan en el estatismo de la trascendencia opuesta al fluir temporal, en la distinción de la idea terminada y precisa, en el maniqueísmo originario del día y la noche, de la luz y las tinieblas, del bien y el mal... Durand lo llama visión esquizomorfa, sistema que termina por entregar una visión mecanizada del universo, ya que lleva la antítesis yo-mundo hasta sus extremos. Esto lleva al pensador al cansancio, al agotamiento; le inyecta un deseo de lo femenino, de lo nocturno, del descanso. Así, "al régimen nocturno do la imagen, compuesto por las estructuras sintéticas (diseminatorias) o dramáticas, de la coincidencia de los contrarios, la dialéctica de los antagonistas y el progresismo cíclico, cuyo principio es el de la causalidad" (...) "y las estructuras místicas o antifrásticas, estructuras de repetición y perseverancia, de realismo sensorial y de gulliverización", regida esta última por los principios de analogía y semejanza. El régimen nocturno es el confundir y el unir, es el mundo de la luna, de la cruz, del fuego de la intimidad. "... el mundo del andrógino, de la madre original, de la cuna, de la nave mortuoria, de la caverna y de todos los símbolos de intimidad, de ciclo y de penetración." Es claro que Neruda termina por adscribirse a este último, pero no se trata aquí de exclusiones, sino más bien de un cambio de valor de los símbolos. El regreso a la Gran Madre Primordial, a la feminidad no terrible, es el retorno a la unidad perdida; los signos diurnos se invierten: la caída angustiosa pasa a ser un descenso voluptuoso, y las tinieblas pavorosas, en noche dadivosa, la luz pura y cegadora, en irisación de colores: el mundo de lo analítico -y esto es de capital importancia en lo que va de nuestro análisis—, de la unidad que quiere valores seguidos y sentidos inmutables, dan paso al mundo de la intimidad, de la fusión, de la polisemia, de la síntesis. El pensamiento solar –diurno- es denotativo y reductor en tanto que el nocturno –lunar- está próximo a los lenguajes no verbales, y designa las cosas por analogía, es así que su mundo es la metáfora. Aparecen vinculadas la tierra y la amada, el graal y la piedra filosofal, en una estructura tan vasta como las ya nombradas: el andrógino. En los versos del poema El Alfarero dice lo siguiente: "Tus rodillas, tus senos / tu cintura / faltan en mí como el hueco / de una tierra sedienta / de la que desprendieron / una forma, / y juntos / somos completos como un solo río / como una sola arena." Los elementos, el aire, la tierra, el agua y el fuego, van a ser la materia prima de la búsqueda, de la hermeneusis, del logos. Neruda evidencia en su poesía la tarea del hermeneuta, del buscador: "Cuando no puedo mirar tu cara / miro tus pies." Este poema, Tus Pies, es una sublimación bastante curiosa del oficio interrogativo del filósofo, del científico o del antiguo alquimista. En este sentido, apela a los elementos para encontrar la verdad, que esquiva y evade los acercamientos directos. El fuego, la tierra, el agua y el aire están claramente definidos: "la duplicada / púrpura de tus pezones", "tu cabellera roja", rojo, fuego; ...pero no amo tus pies / sino porque anduvieron sobre la tierra...", obvio, la tierra; "... y sobre / el viento y sobre el agua / hasta que me encontraron", el aire y el agua. En su poema Tu Risa, se vislumbra un momento de la búsqueda: el de la iniciaci6n, la antigua vela de las armas. El honor es la salvación, y la salvación es atributo de la palabra, del logos. Y, ¿qué es lo que busca Neruda? La tierra, la mater—terra, la Pachamama de los antiguos habitantes de los Andes, la patria; la aprehensión de un fundamento que haga soportable el ser en el mundo, que deviene la tarea filosófica por excelencia. Ahora que se identifica el objetivo, se llega a él por la guía de lo femenino, camino difícil, de batallas y revoluciones, la antigua polemos, la guerra santa, la revolución del Capitán que se inspira en su amada para luchar por los suyos... La búsqueda a partir de lo femenino, lo difícil de alcanzar el grial, la elección de la copa entre muchas, que sólo alguien puro de corazón podrá reconocer: "Detrás de todas de voy / Pero a ti, sin moverme, / sin verte, tú distante, / van mi sangre y mis besos..." La cita anterior es parte de un poema central en la obra nerudiana, por lo tanto lo es también de Los Versos del Capitán. En dicho poema, la mujer, lo femenino, es un principio multisemántico, es decir, se desborda y se multiplica al infinito; hace de su ser único, una mónada, un espejo del universo. El poeta intuye la verdad, en la persona de la mujer correcta, verdadera y única. Los poemas La noche en la isla y El viento en la isla, representan lo que ya hemos señalado en forma aún más evidente: "... tal vez muy tarde / nuestros sueños se unieron / en lo alto o en el fondo, / arriba como ramas que un mismo viento mueve, / abajo como rojas raíces que se tocan." Coincidencia de opuestos en la imagen del Árbol, del Ydragsil —el Arbol más viejo del mundo que florecerá en el momento que el mundo salga do su ciclo de decadencia-, del Árbol de la Vida, los regímenes diurno y nocturno en la misma vocación. Se insinúa un retorno al origen en la persona de lo femenino: "...lo que ahora /-pan, vino, amor y cólera- / te doy a manos llenas / porque tú eres la copa / que esperaba los dones de mi vida." Frente a este último verso el análisis es casi superfluo. En el reflexionar, el poder del hombre es insuficiente para abarcar toda la verdad que le es revelada, es graficado en su poema La Infinita: "Ves estas manos? Han medido / la tierra (...)" "... no alcanzan a abarcarte / se cansan alcanzando / las palomas gemelas / que reposan o vuelan en tu pecho..." Y la búsqueda, cristaliza en estos versos: "En ese territorio, / de tus pies a tu frente, / andando, andando, andando, / me pasaré la vida." Otros poemas de la primera parte continúan dando muestras de lo que, hasta aquí, se nos muestra como evidente. En Bella, las figuras del graal, de la mujer-verdad, se relaciona con el obrar alquímico: "con un nido de cobre enmarañado / en tu cabeza, un nido / color de miel sombría / donde mi corazón arde y reposa, / bella." Las insinuaciones cosmogónicas del poema El Hijo, y la sabiduría que trasuntan los versos de La Tierra, basten para sostener la sentencia inicial, a saber, que la poesía de Neruda implica contenidos filosóficos, por cuanto juega con arquetipos, con estructuras de lo imaginario que reflejan inquietudes fundantes para el hombre, y a la vez, indican el camino a seguir en la satisfacción de esa carencia. En el poema Ausencia: "Apenas te he dejado, / vas en mí, cristalina, / o temblorosa, / o inquieta, herida por mi mismo / o colmada de amor, como cuando tus ojos / se cierran sobre el don de la vida / que sin cesar te entrego", la búsqueda se ve coronada con logros, con aprehensiones, que sin embargo, siempre son insuficientes. Esta carencia, o insuficiencia, se materializa en la figura del andrógino, el deseo de completar lo que falta, de saciar la carencia, de culminar con éxito la empresa humana. Neruda ubica al deseo en su segunda parte, aunque no hay una apropiación de elementos distintos a los ya referidos, sean estos el graal: "bebo tu sangre" la iniciación que se mezcla al devenir, al tiempo: "Y me quedo velando / por años en la selva / tus huesos, tu ceniza,/ inmóvil, lejos / del odio y de la có1era..." En la sección titulada Las Furias, pasa lo mismo, a saber, de cómo el iniciado reconoce su verdad de entre muchas, y cómo el dolor de separarse de la matriz, la caída, la expulsión del paraíso, obran de motor en la voluntad de la búsqueda. Y quien rige esta búsqueda es el principio femenino, pues el poema que indica lo anterior se llama El Amor. La unidad del libro lo da el poema La Pregunta: "Amor, una pregunta / te ha destrozado / Yo he regresado a ti / desde la incertidumbre con espinas." Todo el régimen nocturno desbordándose -en la poesía nerudiana- se perfila claramente como una ontología, ya que su búsqueda a partir de las estructuras analizadas interroga por el ser de las cosas, por el Ser mismo. En Oda y Germinaciones y en La Carta en el Camino, el decir poético se revela al estilo de los presocráticos, al estilo de Homero o de Hesíodo, al estilo de los dioses que escribieran el Popol-Vuh: "... como la tierra seca el agua trae / germinaciones que no conocía / o a los labios del cántaro olvidado / sube en el agua el gusto de la tierra? / No sé, no me lo digas, no lo sabes. Nadie sabe estas cosas." ".. .yo no pido a la noche / explicaciones / yo la espero y me envuelve." Así, para concluir, si pensamos en cualquier hombre que escape a la banalidad, es decir, del monopolio obsesivo y bloqueante de un único régimen de imágenes, se da una guerra de dioses, entendida como la oscilación de su universo poético y filosófico entre varios mitologemas antagónicos. En Neruda aparece la búsqueda como el desarrollo sintético de ésta, y como el enfrentamiento heroico del justiciero y del justiciable. El libro Los Versos del Capitán está estructurado como la prefiguración del paso de una visión a otra, del retorno a la mater—terra, el vientre materno, a lo femenino... Y quizá el inicial anonimato de la obra está justificado por esa embriaguez de ambigüedad que representa el régimen nocturno, telúrico, femenino. Javier Zúñiga Vega Y entonces nosotros, los vilesY entonces nosotros, los viles que amábamos la noche murmurante, las casas, los senderos del río, las sucias luces rojas de esos lugares, el dolor silencioso y mitigado -arrancamos la mano de la viva cadena y callamos, más el corazón sobresaltó nuestra sangre, terminó la dulzura, se acabó el abandono en el sendero del río- ya no siervos, supimos estar solos y vivos. Cesare Pavese 31/07/2005 12:50 Permalink. Tema: Versos clásicos Epodo 8 ¿Preguntar tú, podrida por tus años sin cuento, qué es lo que enflaquece mi virilidad, tú, que tienes renegrida la dentadura y a quien una vejez añeja a surcado la frente de arrugas, tú, cuyo asqueroso trasero se abre entre las nalgas enjutas como si fuera el de una vaca enfermiza?...Pero me "subyuga" tu pecho y tus senos fláccidos como ubres de yegua, tu vientre fofo y tus delgados muslos trabados a las hinchadas pantorrillas. ¡Sé afortunada y vayan imágenes triunfales delante de tu cortejo fúnebre; y no haya matrona que pasee cargada con perlas más redondas que las tuyas! ¿Qué me importa si los libelos estoicos suelen estar esparcidos entre tus almohadillas de seda? ¿Se endurecen acaso menos por eso mis nervios analfabetos o deja de languidecer por eso mi miembro? A éste, para sacarlo de la ingle orgullosa, tienes que trabajarlo con la boca. "Epodos". Quinto Horacio Flaco 31/07/2005 12:53 Permalink. Tema: Prosa clásicos |
"Si quieres ser escritor, escribe". Epicteto
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